Deshumanizados

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Cada vez somos más inhumanos e insensibles, estamos como robotizados, ante determinadas situaciones dramáticas o sucesos luctuosos. Miles de personas refugiadas huyen de varios países en conflicto. Miles de inmigrantes intentando cruzar las fronteras que los separan de la miseria a la esperanza por conseguir una vida digna. Miles de personas muriéndose de hambre. Otros muchos perdiendo la vida por epidemias, ante la falta de medicamentos. Muchos países siguen padeciendo, en silencio, las consecuencias de la tercera guerra mundial, con la muerte de inocentes para garantizar el bienestar social y económico de las grandes potencias económicas,  las multinacionales y el poder financiero. 

En realidad nos preocupa más el sacrificio de un perro, ante el riesgo de contagio. El posible ingreso en prisión de un político o de un  personaje del mundo rosa. El sufrimiento de una rubia o una morena ante el deseo carnal por el mismo hombre en algún programa de entretenimiento televisivo. Si vamos a disfrutar de buen tiempo de cara al fin de semana. 

Está claro que vivimos alejados de la realidad. Somos meras piezas, fabricadas en serie, del engranaje de la gran máquina de la estupidez, la falta de empatía, el narcicismo y el egocentrismo. Apenas pensamos, mucho menos razonamos, limitándonos a ser meras marionetas de un sistema en el que nunca llegaremos a ser protagonistas, ni tan siquiera personas. Solo meros consumidores de todos los productos que nos quieran vender. 

Ya no está de moda la honradez, la humildad, el esfuerzo, la familia, la amistad, el respeto por la intimidad, la defensa del bien común. Cada vez somos más individualistas, intolerantes e insensibles ante lo que sucede cerca de nosotros. Ojala el nuevo año nos haga reflexionar y nos demos cuenta de nuestra propia insignificancia.

Deshumanizados