REFLEXIONEMOS

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En esta guerra en el barro, otro derrotado que se marcha un poquito: el señor Gómez Besteiro, permanece como secretario de los socialistas gallegos pese a estar imputado y se retira como candidato a presidir la Xunta. O sea, para el partido vale, pero no sirve para ir a las elecciones. Curioso.
Los españoles, según la última encuesta de Metroscopia, siguen en contra de regresar al bipartidismo, o sea: no quieren que manden los que lo hicieron durante casi medio siglo, pero siguen votando como sus favoritos al PP (26%) y al PSOE (23%). Cierto que los populares, a los que la corrupción les coloca a diario en la primera página de la actualidad, siguen cuesta abajo y el PSOE no repunta. Curioso, cuanto menos.
Rajoy sigue siendo el político peor valorado (y así desde el primer minuto del partido) haciendo dúo con Iglesias y premian a Rivera y a Sánchez por su esfuerzo negociador… pero, juntos, alcanzarían, solo, la tercera parte del hemiciclo. ¿No es curioso?
El pacto entre el PSOE y Ciudadanos fue aprobado por la mitad del 38% de los afiliados que se interesaron por el asunto. Y el 82% de los socialistas creen que el documento firmado por Sánchez y Rivera arroja a los suyos en brazos del centro-liberal que representa C’s. Curioso, ¿eh? No lo consideran su programa.
Ahora, después de cientos de declaraciones rozando el barro, Felipe González pide pacto y asegura que le es igual que su partido pacte con el PP y que con Podemos.
Permitan que incluya un chiste de Forges (“la muñidora madrileña. Pactos finos para apasionados gobernantes: Un caballero pregunta ¿A cuánto está el kilo del pacto? A 32 sillones de 2.300 euros mensuales. Diosanto (responde el que preguntaba) esto es imposeibol. Y le responde: no crea, me los quitan de las manos”. 
Las últimas declaraciones de Bárcenas –testigo en el asunto del ordenador del PP, formateado y destrozado a martillazos– aseguran que allí (y a través de una caja B) figuraban pagos como un reloj para Arenas, un maletín Loewe para el extesorero Puertas y al sastre que le hacían los trajes a Rajoy y, los pagos, también en dinero negro –otra caja B– para las elecciones de Valencia, Madrid, Galicia etc. Curiosamente, silencio como respuesta. Tal vez por eso el chiste-editorial de El Roto (sábado 12. “El País”).

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