La nueva casta

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En Compostela pasan muchas cosas y estos días hay un lío político que trasciende a la ciudad porque un concejal del grupo gobernante tendrá que comparecer ante el juez por presunta prevaricación al paralizar expedientes sancionadores a locales de ocio en contra del criterio de los técnicos.
Compostela Aberta, la Marea que gobierna la ciudad, está atrincherada en la defensa numantina de su concejal Duarte alegando que no hubo uso incorrecto de fondos públicos, ni existe beneficio económico. “O que se investiga é unha suposta actuación administrativa errónea” y, en una interpretación peculiar de su “código ético”, el alcalde ratifica en el cargo al edil que considera víctima de una campaña de la derecha rancia.
Mientras, los tres líderes de la oposición municipal coinciden en pedir su dimisión y muchos compostelanos, “xente do común”, también coinciden en que estos representantes de la nueva política no aplican a los suyos el mismo rasero de la dimisión que exigieron a los siete ediles de la corporación anterior cuando fueron imputados, también por una “actuación administrativa errónea” para defender a un compañero.
Pero tampoco sorprende este estilo de la “nueva política” –Podemos, sus confluencias y las Mareas–, los abanderados de la regeneración que venían para rescatar al pueblo, víctima de una élite que ellos llamaban despectivamente “la casta”. Ocurre que desde que pisaron moqueta y tocaron poder reproducen el comportamiento de los viejos partidos y ya son una “nueva casta” integrada en el sistema que tanto criticaron.
El edil de Compostela, como Errejón, Echenique y Espinar, sigue en su puesto amparado por el alcalde y la élite del partido –las bases no fueron consultadas–. La explicación está, en palabras del profesor de Ciencia Política Arias Maldonado, en que una conducta dudosa se transforma en ética cuando el implicado es de los nuestros.
Gianfranco Pasquino, un referente en el pensamiento político europeo del último medio siglo, dice que “el enemigo de la izquierda es su sentido de superioridad” que estos recién llegados practican con descaro dando lecciones teóricas, no prácticas, de ética y comportamiento político.
Pero con ser preocupante el amparo de Compostela Aberta al edil Duarte, es más grave la poca solidez de este Gobierno municipal en la gestión de la ciudad. En el año y medio largo que llevan en Raxoi, ¿alguien conoce algún proyecto que impulse económica y socialmente la cidud?

 

 

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