El pecado de lesa catalanidad de Serrat

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CUANDO Lluís Llach se dedicaba a cantar llevaba en la funda de la guitarra L’Estaca, que era un tema que enardecía a las masas, no como ahora que se ha transformado en un palo con el que amenaza a los funcionarios con que morirán entre terribles sufrimientos si no apoyan la desconexión. Por ahí andaba también Joan Manuel Serrat, que pertenecía, como el ahora matón independentista, al club de la Nova Cançó. Ambos eran catalanistas, incluso Serrat estuvo castigado por el franquismo por negarse a ir a Eurovisión si no era cantando “La, la, la” en catalán y años más tarde hasta estuvo exiliado en México. Ambos siguen siendo catalanistas, pero a Serrat no se le ha ido la olla y se ha mostrado contrario al referéndum, porque “la convocatoria no es transparente”. ¡La que le ha caído encima! “Traidor”, “renegado”, “nazi”, “español”... Solo faltó que encabezando la jauría apareciese Llach blandiendo L’Estaca y tratando de golpear con ella a su cuerdo amigo. FOTO: joan manuel serrat | aec

El pecado de lesa catalanidad de Serrat