Casi la mitad de los jóvenes sin emancipar buscan pagar un alquiler de menos de 300 euros

Dos jóvenes pasan por delante del escaparate de una inmobiliaria en la ciudad | patricia g. fraga
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Abandonar el hogar paterno es el sueño de muchos jóvenes, independientemente de la relación que mantengan con sus progenitores. Y como tantos otros sueños, no resulta fácil de cumplir: una encuesta realizada dentro del estudio municipal de vivienda entre jóvenes (de 25 a 34 años) que viven con sus padres arroja la cifra de que el resultado de que el 49% de ellos busca un piso en e que pagar menos de 300 euros al mes. El propio estudio señala que el contraste con la situación actual del mercado muestra lo condicionado que está el acceso a la vivienda.


Eso no quiere decir que sea una misión imposible. Los gastos mensuales por la vivienda actual (cota hipotecaria o alquiler) declarados por el 57,5% de los hogares son menores de 300 euros en el 25,22% dos casos; de entre 301 y 400 euros en el 36,52%; entre 401 e 500 en el 22,61%; entre 501 e 600 no 11,3%; y mayor de 601 en el 4,35%. Pero el estudio calcula a raíz de las finanzas depositadas en el IGVS en 2018, que el coste medio del alquiler es de 502,30 euros, debido al fuente incremento que se ha registrado en los últimos años.


Para acceder a su primera vivienda, el 73,77% optaría por el alquiler, un 16,39% mira a alquiler con opción de compra, un 6,56% estudiaría adquirir una vivienda de protección oficial y un 3,28% se lanzaría a adquirir en el mercado libre. El problema más acuciante, como siempre, es el dinero porque el 31,25% está en paro, el 30,63% considera que no gana lo suficiente, y el 16,25% menciona específicamente el precio de la vivienda como obstáculo, además de otras circunstancias, como finalizar los estudios y formación (18,75%) y otros (3,13%).


En su propio barrio

Además de los problemas económicos, los jóvenes quieren marcharse de casa de sus padres, pero tampoco irse demasiado lejos. La mayor parte se contentarían con vivir en cualquier barrio herculino (35,38%), pero muchos prefieren el suyo propio (30,77%). La mayoría se muestra reticente a trasladarse a cualquiera de los municipios del área metropolitana que en los últimos años tanto han crecido en población, precisamente con jóvenes que buscaban una vivienda asequible. Solo el 9,23% abandonaría el término municipal. Otros en cambio, les da igual incluso marcharse del país (6,15%) y el 18,46% no sabe o no contesta.


Tal y como están las cosas, los jóvenes que aspiran a emanciparse saben que tendrán que compartir piso pero la mayoría (40%) solo estaría dispuesto a irse de casa para convivir con su pareja, un 21,54% viviría solo, un 9,23% optaría por la posibilidad de compartir piso, ya sea con amigos, compañeros de trabajo u otros, y al 29,23% restante no le entusiasma, pero lo aceptaría. Qué remedio: es la salida más frecuente de los jóvenes para resolver la situación de la vivienda. En todo caso, el 47,45% declara non disponer de ingresos para aportar a la futura unidad de convivencia


Solo cabe esperar que las cosas mejoren, y la mayor parte (56,25%) espera poder emanciparse en los dos próximos años, en cinco el 18,75%, y el 20,31% reconoce que no tiene ni idea de cuándo se hará realidad el sueño de tener su propia casa. Eso no significa que todas sus expectativas sean malas: de hecho, el 45,83% considera que tiene “posibilidades” de encontrar un empleo en la propia A Coruña y el 58,33%, en la comunidad autónoma. Pero al inmigración sigue siendo una salida: el 47,92% cree que tendría “muchas posibilidades” en el extranjero.

Casi la mitad de los jóvenes sin emancipar buscan pagar un alquiler de menos de 300 euros