Los cierres de comercios dan paso a nuevas aperturas en Os Mallos

Cola de personas para acceder al interior de Zara, en la calle Compostela | patricia g. fraga
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El cierre de establecimientos comerciales y hosteleros en la ciudad ya empieza a ser notable en las últimas semanas. La crisis derivada de la pandemia y las restricciones que impiden desarrollar la actividad de forma normal ha llevado a muchos autónomos a despedirse de sus negocios. En el barrio de Os Mallos, como en tantos otros, este hecho se deja ver con carteles de “se alquila” en sus puertas, mientras nuevos empresarios aprovechan esta oportunidad para hacer relevo en esta zona.


El presidente de la Asociación de Comerciantes Distrito Mallos, José Luis Salgado, asegura que “Hay altas en la asociación porque la gente se anima y ve posibilidades en estos momentos”. Esta misma semana, relata cómo un grupo de jóvenes se acercaron a la sede para preguntar si “había bajos comerciales vacíos, por lo que se ve que están pensando en hacer algo y hay interés en crear cosas nuevas en la zona”.


Este movimiento en el distrito coruñés es achacado, por el presidente de los comerciantes, a “la necesidad por aportar y ayudar a las propias familias que tan mal lo están pasando”. Y es que, si bien parece que hay un despertar por emprender, la cara negativa es todas las ilusiones que se quedan por el camino. “Hay muchas bajas en la asociación. Está fluctuando mucho, porque un día se dan dos de baja y al siguiente hay una alta”, sostiene.


Desesperación

El comentario general, sin embargo, está lejos de un pensamiento esperanzador. “Hay mucha gente que está pensando en dejar sus negocios porque no aguantan más. Si esto se prolonga cinco o seis meses más, no lo soportarán”, añade Boado, que, a su vez, reclama esas ayudas que “tanto se han prometido, pero que no llegan”. El presidente de Distrito Mallos narra que hace dos semanas, cuando se volvió a cerrar la hostelería, muchos bares tomaron la determinación de abrir y “tirar para adelante” con la preparación de comidas para llevar y la venta de cafés.


“Había un buen ánimo generalizado, pero a los dos días ya se les vio cerrar, porque con cuatro o cinco cafés que podían vender por la mañana no les compensaba estar todo el día abiertos”, afirma, y sostiene que “hay mucha desesperación en el barrio”.


José Salgado gestiona desde hace 23 años el aparcamiento subterráneo de Os Mallos, que también sufre los efectos de esta crisis económica. “Ahora vienen la mitad de coches de lo que era habitual, todos estamos pasando una etapa muy mala”, considera.


Semanas “agonizantes”

El presidente de la Federación Unión Comercial Coruñesa (FUCC), José Luis Boado, adelantó hace días que estas semanas de restricciones serían “agonizantes” para todo el comercio de proximidad. “Puede parece que, como podemos seguir abriendo, el hecho de cerrar antes no nos afecta, pero es una idea errónea. No solo influye el cierre, sino también la falta de hostelería y que no hay gente por la calle, dijo.


De esta forma, el presidente de la federación comercial añadió que, precisamente a las 18.00 horas es el momento en el que “más gente puede ir a comprar, tras salir de trabajar si tienen jornada partida”.


El cierre de los centros comerciales durante el fin de semana traslada el consumo a las calles
El segundo fin de semana con los centros comerciales cerrados, tal y como decretan las medidas plasmadas en el Diario Oficial de Galicia para paliar los efectos de la tercera ola de la pandemia, ha dejado imágenes de largas colas en calles del centro de la ciudad. El entorno de la plaza de Lugo y la calle Compostela vivieron una jornada de consumo y gran ambiente, con colas para acceder a varios establecimientos. El hecho de no poder ir a las grandes superficies a comprar y el buen tiempo que hizo ayer por la mañana, trasladaron el consumo a las calles. También fue una mañana buena para los mercados municipales, ya que tanto el de la plaza de Lugo como el de San Agustín estuvieron prácticamente llenos durante toda la mañana. Los mercados municipales fueron desinfectados y limpiados esta semana a raíz del refuerzo de estas labores por parte del Ayuntamiento de A Coruña, sobre todo teniendo en cuenta que los mercados son un lugar de afluencia de personas. Para facilitar la distancia y el correcto funcionamiento de las instalaciones, también se procedió a señalar los recorridos, de forma que haya dos metros entre cada persona. 

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