El sector del taxi ve reducida su actividad a niveles nunca vistos en las anteriores olas de la pandemia

Taxis estacionados en la parada de la plaza de Pontevedra | patricia g. fraga
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Las restricciones marcadas por la Xunta para tratar de frenar el auge de contagios en esta tercera ola no solo afecta a los sectores directamente implicados, como el de la hostelería, comercio, turismo o gimnasios. Los taxistas, que se ocupan de ofrecer un servicio esencial, notan que su actividad ha caído a niveles nunca vistos desde que estallase la pandemia.


“Es la ola que más ha golpeado la actividad a nivel laboral. Se nota mucho más la parálisis que en las anteriores olas”, sostiene el presidente de Radio Taxi, Antonio Vázquez, quien reconoce que en el mes de noviembre, en plena segunda ola, “la gente seguía saliendo y no se lo tomaba tan en serio, pero ahora hay mucha más preocupación”. Esta pérdida de actividad es especialmente visible durante los fines de semana, cuando A Coruña “parece una ciudad fantasma”, comenta el presidente de Radio Taxi.


Los aspectos que perjudican la movilidad en este medio de transporte son varios: “el cierre de la hostelería, el cierre perimetral que no permite viajar ni al ayuntamiento más próximo, gimnasios cerrados, etc”, dice Vázquez, a la ves que afirma que “la gente va al trabajo pero el resto no tiene ninguna vía de escape”.


Además de lo señalado, el aumento del teletrabajo y la reducción de tráfico de pasajeros en el aeropuerto de Alvedro suponen dos de los principales factores que golpean la actividad de los taxistas coruñeses.


“No nos sorprende”

El presidente de Tele Taxi, Manuel Sánchez Quindimil, coincide con el portavoz de Radio Taxi y considera que “está afectando mucho en lo laboral. El trabajo ha bajado y lo notamos más que nunca, pero no nos sorprende ni es ninguna novedad”, asegura.


En cuanto a la salud del colectivo, Quindimil afirma que “no está habiendo contagios entre compañeros, por lo que se están conservando muy bien”. El presidente de la compañía de taxis añade, además, que la actividad nocturna es casi inexistente. Sumado al toque de queda y al cierre de actividades no esenciales, “por las noches las carreras son básicamente hasta el hospital o si algún familiar tiene que desplazarse por una llamada inesperada. Son movimientos puntuales”, dice.


Gran parte del colectivo del taxi se sumó a la caravana reivindicativa celebrada la pasada por parte de los hosteleros locales, que recorrieron la ciudad en respuesta a las limitaciones de su actividad. “Los taxistas nos unimos porque somos, al igual que ellos, un colectivo perjudicado, pero tenemos la suerte de que podemos seguir trabajando. Nos parecen justas sus reivindicaciones porque cada uno tiene que sacar su economía para adelante porque esto es insufrible”, opina Quindimil.


La presencia de sectores ajenos a la hostelería en esta caravana de coches se debió, tal y como anunció el portavoz de la plataforma convocante (Shostalería), Pedro Vilariño, por las “sinergias” que generan estos locales en los barrios, debido a su proximidad con los vecinos y otros comercios.


Entre las peticiones de ayudas que se solicitaron en la marcha, señaló que no se tratan de meras subvenciones, sino que son “vitales” para subsistir en esta situación, ya que carecen de ingresos, o son mínimos para los que pueden abrir para servir productos para llevar. 

El sector del taxi ve reducida su actividad a niveles nunca vistos en las anteriores olas de la pandemia