Una alegría para la afición

|

“Por fin”, esta muestra de alivio se le escapó a más de un aficionado del Carral en la tarde de ayer. El conjunto de Santi Reboredo rompió de una vez por todas el gafe en O Castro y consiguió su primera victoria como local de la temporada. Además lo logró en un derbi y repitiendo el resultado de la primera vuelta ante el Sada. No existe mejor sabor de boca.

El guardameta Pedro, titular por primera vez con el cuadro de As Mariñas tras la lesión de Adrián Seijoso, ‘engaño’ a todos los presentes. En ningún momento dio muestras de su inexperiencia y mantuvo vivo a su equipo en el primer acto con paradas de gran mérito. Pupo, en dos ocasiones, y Christian tuvieron que morderse la lengua cuando ya cantaban gol en los primeros compases por culpa de los reflejos del meta.

En la primera mitad no hubo noticias del Sada. Regueiro, que logró provocar cierta incertidumbre con alguna tímida internada, fue la excepción de un equipo en el que la imaginación de hombres como Taibo, Gabi, Tenreiro o Miguel Ángel quedó sepultada bajó los ‘filetes’ del césped de O Castro y el empuje de los locales.

El número de córners lanzados por el Carral resume a la perfección los primeros 45 minutos. En media hora ya contaban con media docena. Y el gol no podía llegar de otra manera. Tras un rechace en un lanzamiento de esquina, Jorge y Samuel se las arreglaron para volver a meter el balón en el área gracias a un centro espectacular del ex del Victoria desde la izquierda. El ‘regalito’ lo envolvió Alfonso con un cabezazo seco y el lazo se lo puso Jacobo aprovechando el rechace del meta Pedro. 1-0 y acto seguido el árbitro indicó el camino de los vestuarios. El Sada tenía que buscar un plan B.

Y lo encontró, a base de jugadas a balón parado y de la entrada en el juego combinativo de Cristóbal, el Sada metió el miedo en el cuerpo de los locales. Así llegó el empate. Regueiro aprovechó un rechace tras una falta frontal para elevar el balón por encima de Robi con un toque sutil. Sin embargo, la alegría le duró poco a los de Chollas, ya que el Carral se volvió a poner por delante en un jugada repleta de despropósitos. Miguel Ángel decidió controlar un balón llovido en vez de despejar de primeras y Pupo le robó la cartera. El lateral Javi Calvo llegó en su ayuda, pero en el intento de desviar el cuero hacia córner lo introdujo en su propia portería.

A partir de ahí, el Sada, en su busca del empate, se topó con la figura de Robi. El portero estuvo inmenso en los minutos finales y amargó la existencia a Taibo, Santi y el propio Calvo. En el 80, Pupo falló posiblemente la ocasión más clara de su vida en una contra, pero dio igual. El Carral ya puede decir bien alto que también sabe ganar en casa.

Una alegría para la afición