El Congreso rechaza una moción que pedía acabar con la simbología totalitaria

El ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón (d), con el diputado de Convergencia i Unió (CiU), Josep Sánchez Llibre (i, de espaldas) hoy durante el pleno del Congreso de los Diputados en el que se ha debatido, entre otras cuestion
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El Congreso ha rechazado hoy una moción de CIU para acabar con la simbología totalitaria y nazi que "incita a la violencia y al odio", cuyo texto había sido consensuado con el PSOE, IU, UPyD y UPN e incluía que fueran delitos la apología y el enaltecimiento del franquismo.

El nuevo texto, que finalmente no han apoyado ni el PP ni PNV, entre otros, también incorporaba que se propiciara una mayor colaboración de las fuerzas de seguridad del Estado con las policías autonómicas y locales, para perseguir más eficazmente a personas y organizaciones que fomenten o promuevan ideas o programas "basados en la negación de la democracia y el fomento del odio".

En total, han apoyado la iniciativa de CiU 141 diputados, 180 han votado en contra y uno se ha abstenido.

Ayer, durante el debate de la iniciativa, el diputado de CiU Jordi Janè defendió una serie de cambios en el Código Penal para que se tipificara como delito la banalización del holocausto o del nazismo y la utilización de símbolos nazis y totalitarios.

Medidas, sin embargo, que para el PP ya no eran necesarias porque, tal como afirmó la diputada María Teresa Angulo, el Gobierno, "antes que nadie", ya ha incluido la tipificación de ese tipo de delitos.

Los socialistas, como dejó claro el diputado Juan Carlos Corcuera, no apoyarían la iniciativa de CiU si no incluía que también se considerase delito la simbología franquista y fascista, demanda que ha sido tenida en cuenta en el texto.

Igualmente se han incorporado las consideraciones de la portavoz de UPyD, Rosa Díez, entre ellas la que hacía referencia a la colaboración de las distintas policías contra aquellos que promueven la negación de la democracia o el fomento del odio, en alusión al terrorismo.

Gaspar Llamazares fue quien intervino en nombre de la Izquierda Plural y subrayó la necesidad de que no se perdiera de vista tampoco a la ultraderecha y a los grupos neonazis que se organizan "en clave" de la crisis económica, de la "denigración" de la política y de "la unidad sacrosanta de la patria".

El Congreso rechaza una moción que pedía acabar con la simbología totalitaria