Reportaje | Los hornos de la provisión de víveres situados en el arenal del Orzán

Calzada y edificios que conformaban el Arenal del Orzán, donde se situaban los hornos de la provisión de víveres
|

El 10 de mayo de 1802 la Junta dio cuenta de la instancia que hizo José Núñez, síndico personero del común, solicitando la construcción de dos hornos en el edificio del Arenal, siendo preciso edificarlos en el terreno descubierto inmediato a dicho almacén, cerrado con murallas. 
Se acordó que el arquitecto diese principio a esta obra tomando el terreno necesario para que los hornos se hiciesen con solidez y unos edificios de igual naturaleza. Así, se pasaron oficios al arquitecto y tesorero de Propios y Arbitrios. 
El 13 de diciembre los hornos de la provisión ya estaban construidos y el 9 de enero de 1803 José Núñez puso en conocimiento que se hallaba al corriente los dos hornos, acordándose informar al público de los beneficios que resultaban del establecimiento. 
El corregidor dispuso que se publicase un bando señalando que desde el día 12 se hallaban en disposición de cocer los dos hornos públicos y cualquier vecino, panadera u otra persona que quiera amasar en su casa o en dichos hornos el pan, por razón de cocedura, leña o más trabajo, no se había de llevar más que un real de vellón por cada ferrado, cuando por los horneros del pueblo se les estaban exigiendo, por lo menos, catorce cuartos.

El formato
Cualquier vecino o comunidad que no quisiera amasar en su casa tendría el arbitrio de valerse de las panaderas y por cada ferrado de trigo bueno que se le entregase al hornero, se le daría al dueño catorce libras de pan, una más que el que se les acostumbraba a dar por los horneros del pueblo, gramado en forma de mollete a manera de descuento o diariamente el que necesitase o según se acomodase. 
En ellos se admitirían para asar aves, cabritos, corderos, etc., abonándose solamente seis cuartos por cada par de aves y otro tanto por cada pieza grande, siendo, en todos los casos, responsable el hornero destinado, siempre que destruya por su culpa el pan o lo que se le encargue.
El 15 de enero la Junta acordó satisfacer la comisión dada a José Núñez para cuidar de los dos hornos públicos, ampliándosele para que comprase trigo, leña y lo necesario, cuyo importe satisfaría el tesorero, a cuenta de gastos eventuales por su relación. Se nombró a Manuel Pazos, por su celo, para que contribuyese con José Núñez, con lo propuesto por la Junta. 
El día 18 en dicha Junta el diputado Manuel de Pazos hizo presente que por la Comisión que se le dio pasó al día siguiente a tratar con los prelados de las comunidades de este pueblo, para facilitar trigos y darles por cada ferrado catorce libras de pan, pero no había conseguido este arbitrio por los motivos que expuso.  
A consecuencia de ellos y al hallarse los hornos sin harina ni trigo había dispuesto el comisionado José Núñez hacer conducir cuatro barriles de harina fina de una fragata inglesa, que surtía en este puerto para vender, que dos de ellos se habían gastado en el día anterior, y los dos restantes eran los únicos que había para el día. Visto esto por Núñez y Pazos fueron a tratar con Patricio Marrough, consignatario de dicha fragata, los precios de cada barril, que era cada uno  220 reales, a parte los derechos y gastos de desembarco y conducción. Pareciéndoles excesivo el precio, pidieron que se les cediese hasta unos 150 barriles, aumentado los derechos y gastos de conducción. 
No podría darse la libra de pan, a los once cuartos, y a doce no se sacaba ganancia o utilidad, sino para los gastos del panadero, de lo cual, enterado el capitán general y vocales de la Junta, aprobaron lo dispuesto por los comisionados, y acordaron que se pusiese el precio desde el día siguiente inclusive a doce cuartos cada libra, quedando S. E. encargado de facultar con Genaro Fontenla, vecino y del comercio de esta ciudad, la anticipación del importe de los dichos 150 barriles, reembolsando conforme fuesen vendiendo.
Para el 5 de marzo, la Junta, en consideración a que estaban próximos a acabarse los 150 barriles de harina, acordó que el señor presidente facultase otros treinta de Manuel Díez Tabanera, para que se pudiese cubrir el abasto hasta el día en que empezasen a cocer Antonio Chico y Antonio José da Costa. 

Inversión
La Junta acordó el día 30 del propio mes que se pasase  por José Núñez y José Seoane la cuenta que presentaba Manuel de Pazos, sobre la inversión de los 150 barriles de harina, por importe de 33.000 reales que sin interés alguno había anticipado para la compra de harina flor, con los que se dio principio al panadero en los hornos construidos. 
Además, se le debía agradecer la generosidad con que en esta y otras ocasiones anticipó caudales sin interés, sino el beneficio que recibió la causa en la planificación de dicho panadero con el uso de la harina de aquellos barriles. Se acordó que para que constase siempre el celo patriótico de dicho Genaro se escribiese este acuerdo en el libro de actas y sesiones de la Junta y se le diese la correspondiente certificación para su satisfacción. El 22 de abril, en esta Junta, Manuel de Pazos presentó la cuenta de los treinta barriles de harina flor, que por respecto del señor presidente, entregó Manuel Tabanera y se acordó el pase con todos los documentos a los señores José Núñez y José Seoane. 
En esta misma sesión, habiéndose hecho presente adeudar alguna cantidad al sujeto que benefició el tojo para los hornos, se acordó que Antonio Rivera, encargado de ello, a cuenta de lo que adeudaba, pagase la cantidad, recogiendo el recibo expresivo del número de carros y precio de cada uno. 
Para el 29 de julio, la Junta acordó que pasasen al contador tres libranzas interinas, que presentaba el tesorero, despachadas por José Núñez, por importe 2.457 reales y tres maravedíes, por el total invertido en los hornos públicos, coste de una caldera y otros útiles para ellos a fin de que se despachasen los abonos.
El 8 de noviembre, en la misma Junta, se dio cuenta de una orden del Consejo, comunicada por el contador general de propios, con fecha del 28 de septiembre, por la que se previene que concluido el año, arrendase la Junta de Propios los dos hornos construidos en el Arenal, y que José Núñez, rindiese la cuenta de las cantidades que percibiera.

Reportaje | Los hornos de la provisión de víveres situados en el arenal del Orzán