
La Guardia Civil de A Coruña informó ayer de que agentes del Seprona –el Servicio de Protección de la Naturaleza de este cuerpo de seguridad– han descubierto hasta cuatro granjas ilegales de conejos en los municipios de Abegondo, Sobrado y Curtis, siendo en este último ayuntamiento donde se encontraban dos de ellas.
Como indica el Instituto Armado, estos animales se hallaban en dichas explotaciones clandestinas, donde “se dedicaban a la repoblación en los distintos tecores, previa venta de los conejos a los gestores de estos terrenos cinegéticamente ordenados”.
El Seprona, una vez que tuvo localizadas estas granjas, procedió a la comprobación de la documentación de sus responsables y de los negocios. Con estos trabajos se dieron cuenta de que “carecían de cualquier tipo de documentación administrativa o sanitaria que avalase el correcto funcionamiento de las explotaciones”, como indica la Guardia Civil, que subraya además la importancia de haber detectado estas anomalías por el riesgo que suponía, entre otras cosas, por la transmisión de determinadas enfermedades.
“La carencia de control, sobre todo sanitario veterinario, convierte a este tipo de establecimientos en potenciales transmisores de enfermedades”, aseguran en el comunicado hecho público desde este cuerpo, que explica que los animales “pueden llevar cepas víricas distintas a las de la zona de destino”, lo que entraña automáticamente el peligro al que se referían con anterioridad.
Asimismo, añaden, hay más peligros. Así, se incrementa, “el riesgo de alteración genética de las especies autóctonas”, por lo que se ve “alterada”, insisten, “su distribución geográfica, que propiciaría fenómenos de hibridación”.
Tampoco quieren dejar de destacar la opinión de los expertos, que sostienen que estos conejos “podrían estar sometidos a importantes alteraciones sociales, dada su compleja estructura social”.
Por último, aseguran que los agentes, en virtud de lo dispuesto en la legislación vigente “en materia de sanidad animal, de defensa del consumidor y producción alimentaria, de ordenación de las explotaciones cunículas y de la protección ambiental de Galicia”, se realizaron los correspondientes informes-denuncia, que ya han sido remitidos a la Consellería de Medio Rural y a los ayuntamientos implicados. n




















