El último SOS del Parque de El Pasatiempo

En 1981, la Dirección General de Bellas Artes, Archivos y Bibliotecas del Ministerio de Cultura comunica al Ayuntamiento de Betanzos el inicio de los trámites para la declaración de El Pasatiempo como Bien de Interés Cultural. Casi cuarenta años desde que el Gobierno de España decidió incoar el expediente para su catalogación como Jardín Histórico. Porque después de más de tres decenios, el procedimiento sigue abierto y el nivel de deterioro del área histórica exige una intervención inmediata para evitar su desaparición –y con ella la de uno de los principales reclamos turísticos de As Mariñas– y un accidente, teniendo en cuenta el riesgo que entrañan los cristales rotos en el suelo, la ausencia de balaustres o la escasa visibilidad por la abundante vegetación, como denuncian estos días vecinos de Betanzos.
En 1893, el menor de los García Naveira empezó a desarrollar en O Carregal un área de recreo a la manera de los grandes jardines del XVIII y XIX siguiendo criterios establecidos por hitos de promoción pública como el Central Park de Manhattan. Pero detrás de El Pasatiempo no había instituciones, sino la iniciativa privada y la voluntad de un indiano que había hecho fortuna en Argentina. Un éxito sin precedentes que, un siglo después, sigue siendo el orgullo de los betanceiros, que no han dudado en emprender campañas por su recuperación, ahora a la espera de una decisión de la Diputación.
El coste de la restauración supera el millón de euros, y la Administración local la considera una cifra inasumible.

El último SOS del Parque de El Pasatiempo

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