Los promotores centrarán su inversión de los próximos años en rehabilitar

|

El interés por la vivienda nueva está ahí. El sector inmobiliario comenzó a levantar cabeza el año pasado y muchos constructores trabajan en nuevos proyectos desde que en 2015 empezó a fluir el crédito bancario y los coruñeses volvieron a preguntar por la oferta. No obstante, los promotores advierten de que la mayor parte de su trabajo para los próximos años se circunscribirá a crear pisos y casas nuevas a partir de otros en mal estado. Es decir, las empresas se decantarán por la rehabilitación para solventar la carencia de espacio urbanizable de forma inmediata en A Coruña.
Si bien es cierto que en los últimos ejercicios las propiedades de segunda mano han tenido un importante auge –entre otras cosas por la falta de stock de tipos de viviendas concretos–, el futuro pasa por reconvertir en nuevos esos hogares con anterior dueño. El secretario general de Aproinco, Juan José Yañez, asegura que a corto y medio plazo “el sector principal será el de la rehabilitación más que el de la restauración” o la nueva obra tal y como se entiende hoy en día. 
De hecho, algunos promotores planean comprar o ya han comenzado los trámites para la adquisición de “edificios más o menos en ruina” y otros que precisan de mucha obra para volver a adaptarse a los estándares de habilitabilidad de todos los potenciales compradores.

dividir conceptos
“Se separará el concepto de obra nueva de la idea de seguir ocupando suelo y se intentará rehabilitar”, destaca. Así lo fomentará también la Xunta en virtud de la nueva norma que regula el uso de suelo y que, en la última revisión, también incluye en su nombre la palabra rehabilitación. 
Yáñez reconoce que se volverán a generar “nuevos sectores de suelo urbanizable” pero defiende que los empresarios todavía no se plantean otro Parque Ofimático (con el actual en su estado) o abordar un área como San Pedro de Visma.
En este contexto, el principal foco de interés está en las construcciones “más bien céntricas”, en las que habrá que acometer “una demolición total o conservar la fachada”. De ello ya se han vivido en 2015 varios ejemplos en arterias tan importantes como la avenida de Finisterre o San Andrés. Además, tanto la zona del Orzán como Ciudad Vieja y Pescadería, con muchos edificios en constante deterioro, ofrecen amplias posibilidades a los constructores. 
“El nuevo eje pivotará durante muchos años en la rehabilitación, que consistirá en la renovación de todos los servicios y el cambio de aislamientos, y la regeneración urbana, que implica lo mismo pero se refiere a barrios o manzanas enteras”, razona Yáñez. Pone como ejemplo lo que sucedió con los cambios en calles y elementos de dominio público con el “retranqueo” de una zona denostada como fue el Bulevar del Papagayo.

conversaciones
No solo Aproinco aboga por este camino, sino que también lo hacen las Administraciones e, incluso, los bancos. “Ahora las entidades financieras no son partidarias de la adquisición de suelo ni, mucho menos, de asumir gastos de urbanización, que es algo mucho más caro porque habría que dotar a una zona de todos los servicios”, cuenta.
Al hilo de esta vuelca de tuerca que está dando el sector en plena reactivación, el secretario general reconoce que están muy interesados en mantener una reunión con el concejal de Regeneración Urbana, Xiao Varela, en breve para abordar “qué se puede hacer porque hay muchos edificios en mal estado o a punto de declararse en ruinas”. 
También insta a apurar la concesión de licencias porque de la mano de las mismas vendrá la creación de empleo y los ingresos en las arcas municipales por los diversos impuestos y tasas vinculados a las obras.

Los promotores centrarán su inversión de los próximos años en rehabilitar