Cien años como un referente arquitectónico

08 febrero 2015 / 08 marzo 2015 página 16 A Coruña.- Los comerciantes del Distrito Picasso aseguran que tienen mucho que ofrecer para estrar dentro de la Zona de Gran Afluencia Turística Fotografía de Labaca que es uno de los
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En el mes de septiembre de este año se cumple el centenario de la puesta en marcha de las Escuelas Labaca, fundadas por Ricardo y Ángela Labaca.
Su espléndido conjunto arquitectónico se levanta en 1912, en lo que era el Camino Nuevo, hoy calle de Juan Flórez, siendo el autor de esta magnífica obra Leoncio Bescansa. Este proyecta un edificio ecléctico en dos alturas con acceso independiente para niños y para niñas en la planta baja, tal como regía en la época, y las viviendas del maestro y maestra en la parte alta, separadas por la clase de los párvulos.
En su proyecto inicia, redactado en Lugo el 15 de febrero de 1911, el arquitecto Bescansa, indica que el colegio Labaca se compondría de dos cuerpos iguales cuyas fachadas darían a las calles de Teresa Herrera y Payo Gómez, en el Ensanche coruñés.
Uno de aquellos cuerpos del edificio se componía de sótano, planta baja y primer piso, siendo sus cubiertas con azotea; aunque no se llegaría a levantar en dicho emplazamiento, sino que posteriormente el 27 de mayo de 1912, el mismo arquitecto, levanta una nueva memoria para ubicarlo finalmente en lo que hoy es la calle de Juan Flórez, entonces denominada Camino Nuevo.

casa-escuela
La Casa-Escuela proyectada consiste en dos escuelas sencillas, una para niños y otra para niñas, cada una con entrada independiente, vestíbulo y los correspondientes servicios.
La longitud de cada clase es de 12 metros y el ancho de 6,80 metros, con capacidad cada una de ellas para 104 alumnos cuyos asientos pueden distribuirse, 40 para niños de 6 a 9 años, 35 para niños de 9 a 12 años y 21 para niños de 9 a 15 años.
La planta de este edificio está separada de los solares colindantes, por un lado de 2,50 metros y por el otro de 4 metros. A excepción del cuerpo central, de 3,30 metros, la línea de la fachada se retira de la calle de Juan Flórez y este espacio queda destinado a jardín, el cual se cierra con una verja de hierro forjado con zócalo y pilastras de sillería devastada. A continuación de las clases se encuentra la crujía, destinada a servicios y guardarropas y en la parte anterior a dicha crujía existía un espacio cubierto de 17,50 metros de largo y otros 6 de ancho, es decir, 105 metros cuadrados para cada aula, que podía servir de gimnasio, recreo o de instrucción al aire libre en los días lluviosos.
La fachada principal se proyectó con zócalo de fábrica de mampostería, revestido de cemento imitando cantería en el cuerpo central, hasta la altura de dos metros. El paramento exterior del zócalo es de sillería de granito labrado y todas las pilastras, machones y dinteles de fábrica, de ladrillo prensado con mortero de cemento. Los entrepaños y machones son de mampostería, las repisas de los balcones, de hormigón armado y toda la ornamentación, de piedra artificial, excepto los antepechos de la azotea, que son de hierro forjado.
La construcción de la flecha es de hormigón armado y fábrica de ladrillo, lo mismo que el muro que separa la primera crujía de la crujía de los servicios, que es un entramado de columnas y carreras de hormigón armado y entrepaños de fábrica de ladrillo.
El suelo de la planta baja es de baldosín hidráulico sobre firme de hormigón de cemento y en las clases de tablilla de madera sobre rastreles asentados sobre un firme también de hormigón de cemento. El suelo del primer piso y azoteas son de hormigón armado y los muros interiores y laterales  son de mampostería.

final de la obra
El 5 de mayo de 1915, Balbino Iturriaga, maestro contratista de las obras de las Escuelas Labaca, da cuenta al Ayuntamiento de haber concluido la construcción del edificio destinado a escuelas públicas, las cuales serán costeadas por los hermanos Labaca. Se solicitó entonces a la Alcaldía que ordenase la verificación de las mismas, mediante una inspección de la Comisión de Higiene y de que se concediese la licencia pertinente para abrirlas al público. El arquitecto municipal acordó el día 14 de aquel mismo mes que se concediese la pertinente autorización para la apertura de centro, trámite al que el alcalde accidental Gerardo Abad Conde accedió y se procedió así a la apertura del centro Escolar Labaca, en la calle de Juan Flórez.
En junio de 1922, el mismo arquitecto Bescansa proyectó un nuevo edificio para emplazarlo en el patio posterior de las Escuelas Labaca, coincidiendo su eje con el muro divisorio de los patios, a una distancia de la carretera mayor de 25 metros.
Esta nueva construcción constaba de planta baja, elevada sobre columnas de hormigón armado en el terreno del patio con tribunas a los lados del salón. La cubierta será también de hormigón armado sin acceso a la misma. El destino de esta edificación  de ampliación es el de la enseñanza y la celebración de conferencias, funciones y recreos pedagógicos en los días laborables y a las horas escolares de la clase de Párvulos.
Dicho centro será ampliado en 1985 con dos nuevos módulos, independientes, pero guardando la estampa del hermoso diseño de Bescansa, del que sobresale una estilada torre, que viene a ser la señal de identidad de este grupo escolar.

Cien años como un referente arquitectónico