Una ruptura de barreras a 41 bajo cero

josu feijoo se entrena para viajar al espacio en unos meses
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El alpinista vasco Josu Feijoo lleva desde los 23 años luchando contra frases hechas como “los sueños, sueños son” y demostrando que todo el mundo puede romper sus propias barreras con esfuerzo y espíritu de superación. Lo repite el deportista como un mantra para defender que gracias a esos rasgos de su personalidad y al control de los médicos hace realidad sus objetivos pese a tener que pincharse con insulina cuatro veces al día.
Feijoo estará hoy en la Domus, invitado por la Asociación Coruñesa de Personas con Diabetes (Acodi) para contar cómo se repuso, y lo sigue haciendo, frente a las zancadillas que le pone la vida. “Desde que era pequeño tenía dos sueños y como tengo el síndrome de Peter Pan he luchado y me he entrenado para escalar el Everest y para ser astronauta”, cuenta.
Su pasión por la montaña comenzó desde muy jovencito y, una vez adulto, se negó a seguir sintiendo envidia sana de sus amigos Juanito Oiarzabal o Edurne Pasaban, por lo que se lanzó a escalar el Everest y después de esa cumbre vinieron otras seis. Además, fue el primer diabético en llegar solo al polo Norte y al polo Sur cargando con un trineo de más de 100 kilos.
La duda, el cómo aprendió a pincharse en condiciones tan adversas, la aclara con normalidad, como si el suyo no fuera un mérito. “Se aprende de los errores y de que la insulina se congela”, rememora, y explica que una de las pruebas de fuego fue desprenderse de las cuatro capas de ropa para ponerse una dosis de insulina “en la cima del Everest, a 41 grados bajo cero, en una situación en la que hasta se te congelan los mocos”.
Bromista como pocos, Feijoo presume de saber de leyes de la física que le han ayudado en el camino, pero también lo ha hecho el objetivo de romper barreras para las generaciones futuras y, sobre todo, para su sobrina Edurne con esa enfermedad crónica. “Mi esfuerzo también es por los chavales, para que tengan una vida normal y sin discriminación”, explica, y critica que no puedan ser policías ni bomberos, entre otras profesiones. Así, avanza que trabaja en un sistema de control de glucosa en sangre mediante telemedicina con Telefónica y Menarini.

un reto con gravedad 0
Los límites no tienen cabida en la mente ni en el cuerpo del alpinista, que lleva unos siete años preparándose para ir al espacio y que en cuestión de cinco meses superará de lejos a las nubes.
En la NASA tampoco aceptan a personas con la enfermedad pero ha conseguido que una empresa privada cuente con él, siempre alejándose del estereotipo del turista espacial. Feijoo viajará como astronauta y para hacer pruebas –con los doctores Enrique Roche y Pedro Herrera– de cara a buscar una cura. n

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