“En lo que va de año se han inscrito más de 900 autónomos en la comunidad”

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Rafael Granados Guillén (Córdoba, 1944) es presidente de la asociación gallega de Asociación de Trabajadores por Cuenta Propia y joyero. Se unió en 2001, cuando a una serie de autónomos les convencieron de unirse a la asociación. “Me encantó lo que estaban defendiendo, porque vieron las carencias que teníamos los autónomos”, recuerda. Hoy, ATA tiene integradas más de 350 asociaciones a nivel nacional y los datos de representatividad les dan el 49,5%. “Somos la organización más importante en España”, señala. 

Pero los autónomos se siguen quejando de un maltrato comparativo. 
Hay que analizar todo un recorrido. El Régimen Especial de Trabajadores Autónomos se creó en los setenta y hasta 1999 no teníamos más que una cobertura por enfermedad desde el 16 día. Hoy en día nos estamos equiparando con los trabajadores por cuenta ajena, a partir del cuarto día. 
 
¿La gente no lo ve con perspectiva? 
Tiene un desconocimiento total. Hoy en día sí podemos caer enfermos, aunque más del 80’% no tienen trabajadores a nuestro cargo, así que aunque sufras una enfermedad vas a trabajar para atender tu negocio.

¿Entonces va todo bien? 
Fuimos muy bien hasta el 2008. La crisis nos afectó muchísimo. Hubo una importante sangría en el colectivo. 
¿Y ahora? ¿Se está saliendo del bache? 
En el 2013 se paralizó esa sangría, para el 2014 empezamos a crecer. De hecho, se vivió un gran tirón, y este año seguimos creciendo.

¿Qué cifras manejan? 
Aquí, en Galicia, se perdieron más de 20.000 autónomos, que ahora se están recuperando. En 2014 se consiguieron más de 3.100 y este año se ralentizó. Se han inscrito más de 900. En total, llegaremos a los 220.000 autónomos en Galicia. En A Coruña somos 15.357 a día de hoy.

¿Se convierten en autónomos obligados por la crisis? 
Es verdad. El mercado laboral está cerrado y por necesidad, muchos tuvieron que establecerse como autónomos.

¿En qué condiciones lo hacen?
Con pocos conocimientos. Es distinto haber estado en una empresa que montar tu propio negocio. Las directrices son diferentes, y eso hace que duren poco.

¿Es verdad que la mayoría tiene que cerrar el primer año? 
Entre un 25% fracasa y cierra entre los dos y tres años. Cuando vienen aquí a asesorarse cuenta con un dinero del desempleo y dicen “Me tengo que poner a trabajar en lo que sea”.

¿De lo que sea? 
Ése es el problema: no tenemos mucha formación, porque la mayor parte de las ayudas en ese sentido van para las empresas y los sindicatos. Ahora hay un cambio, y una parte de nuestra cotización va a iniciativas formativas. 
¿No todo el mundo puede ser autónomo? 
Sí, pero no a todo el mundo se le dan las mismas facilidades. 

¿Por ejemplo? 
Tenemos un colectivo importantísimo, la gente de entre 35 y 50 años. Recientemente se modificó la ley para darles ayudas, porque había muchísima gente parada que no podía recibirlas, y que no podía capitalizar el paro. 

¿La administración está haciendo un buen trabajo? 
Con el Ministerio de Trabajo estamos en la mesa, pero la Xunta nos excluye. Eliminó el observatorio del Autónomo porque iba a crearse el Consejo del Trabajo Autónomo y aún no hemos tenido ni una sola reunión.

¿Entonces no vamos por el buen camino? 
Yo soy optimista, pero muy prudente. A corto plazo seguiremos así hasta julio del año que viene.  
Nosotros tenemos unas previsiones de llegar en 2019 a 550.000 autónomos. 
Pero son empresas pequeñas, de un solo trabajador ¿No? 
También están creciendo los autónomos contratantes.

¿Y qué calidad que tiene el empleo que ofrecen? 
Yo creo que más que en las grandes empresas. Sobre todo en el sector del comercio, donde la precariedad es muy alta. 

¿Es el más importante? 
El 80% de los autónomos están en el sector servicios: comercio, hostelería, limpieza...

¿Se recupera el comercio? 
Bueno, hubo ese boom con los centros comerciales y eso afectó mucho. Cualquiera que pase por los barrios ve la desertización. Mira San Andrés. Gran parte de los negocios se cerraron. 

¿Por falta de flexibilidad? 
No. La pequeña empresa se mueve mejor dentro de la crisis. 

¿A qué se refiere? 
Incluso cuando empezamos a perder autónomos, hubo mucha gente que conservó a sus empleados, porque son casi familiares. Prefieren reducir gastos. Se dicen a sí mismos: “¿Cómo voy a despedir a ése que lleva toda la vida conmigo?”.

¿Así que no los echan? 
Las empresas con menos de cinco trabajadores son las que menos han resistido la crisis. Se maneja mejor, se adapta. Y creo que la reforma laboral ha tenido éxito en ese sentido. 

Pues los sindicatos la consideran abusiva. 
Puede haber alguien que se aproveche de ella, pero los autónomos normalmente no lo hacen porque lo que quieren es seguir manteniendo esos empleos. 
 
¿Hay menos precariedad en su sector, entonces? 
Bueno, es que las cosas han cambiado mucho en poco tiempo. Ahora los jóvenes no buscan ya un trabajo estable: saben que no lo van a encontrar, y que tienen que prepararse para luchar y ascender.

“En lo que va de año se han inscrito más de 900 autónomos en la comunidad”