La peatonalización de la Ciudad Vieja provoca cambios desconcertantes

Una señal impide el paso a una zona en la que hay plazas de uso libre
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La peatonalización de la Ciudad Vieja y la reordenación del tráfico y los aparcamientos en su entorno llevan días causando el desconcierto entre los propios residentes, el resto de coruñeses y los visitantes que acuden al hospital Abente y Lago, al Rectorado o al hotel Finisterre. Los cambios no han ido acompasados –quizá tampoco pactados entre concejalías– y eso se detecta ahora al encontrar muchas incongruencias o dobles interpretaciones en la señalización, que se pueden interpretar como fruto de un hipotético caos organizativo.

1 Un paso solo para autorizados a plazas libres
Una de las señales nuevas que más descoloca a los conductores es la que se ha instalado justo en el cruce entre el paseo do Parrote y la calle de San Francisco, al lado del hospital Abente y Lago. La calle que pasa por delante de la Maestranza se convirtió en un primer momento en una infraestructura de único sentido, pero finalmente parece que el Gobierno local ha aceptado la reivindicación de la Asociación de Vecinos de la Ciudad Vieja de dejarla para un tráfico muy concreto o al menos así lo entiende muchos usuarios debido a la colocación de la señal, que parece afectar tanto en sentido de subida como hacia el Finisterre y Puerta Real.
El ángulo del cartel se movió y los conductores no tienen demasiado claro si pueden acceder más allá del Rectorado. Lo extraño es que de ser cierto el apoyo a la petición de los residentes habría un sinsentido al compatibilizar la prohibición con el haber dejado plazas de estacionamiento liberadas para que cualquier persona pueda aparcar por encima de los jardines de la Maestranza o en una parte de la calle del Metrosidero, a las que no hay acceso desde otro punto precisamente por el sentido único de la vía.

2 Sin circunvalación y con riesgo de multas
Algo antes de que se asumiese por completo la salida del tráfico de dentro del casco histórico se limitó el paso de vehículos por los paseos de la Dársena y O Parrote. Fue con los cambios en la avenida de La Marina y se intensificó con la propia peatonalización, pero este cambio en las costumbres de muchos coruñeses no ha estado exento de cierto malestar.
Por ejemplo, hay residentes, empresarios, clientes y trabajadores de diferentes instituciones que no entienden por qué una calle de circunvalación, que no se encuentra dentro de la parte antigua, no puede seguir dando servicio al menos hasta Puerta Real.
De hecho, reflexionan sobre lo ilógico que es que se esgrima la peatonalización como justificación para impedirles pasar cuando la reducción del tráfico no es real porque por la zona transitan numerosos taxis, autobuses urbanos y el autocar del aeropuerto a lo largo de toda la jornada. Esto impediría el juego en la calle del que advierten en el cartel que restringe el acceso.
Además, esta decisión prácticamente ha inhabilitado el acceso de Puerta Real al aparcamiento subterráneo de O Parrote. La entrada no está permitida del espacio no estaría permitida pero la salida sí, aunque de manera alegal, porque aunque está prohibido el tránsito no autorizado por el paseo de la Dársena, lo cierto es que no hay nada que se lo indique así a los conductores que entran al aparcamiento desde el túnel de O Parrote o desde la zona más próxima al castillo de San Antón.
El mes pasado hubo una semana en la que, según pudo saber este diario, desde el Ayuntamiento se tramitaron multas para varios turismos que emplearon esa salida, una medida errónea teniendo en cuenta que no existe ningún tipo de advertencia. No obstante, las sanciones no se anularon de motu proprio y fueron los afectados que se dieron cuenta los que reclamaron.

3 Calles que quedan tapiadas y sin reforma
El proyecto de reorganización de la circulación rodada ha acabado con una pequeña parte de la calle del Metrosidero tapiada en sus dos extremos. En un lado son las plazas de aparcamiento libres las que la cierran mientras que en otra los espacios están reservados a vehículos autorizados por tarjetas o pegatinas.
Si bien es lógico que se cierre el acceso si conducía a una zona por donde el paso no está permitido a todos, cabría esperar algún tipo de actuación para que lo que se vea no sea un trozo de asfalto abandonado. Pero por el momento no ha trascendido que el Gobierno local tenga ningún plan.

La peatonalización de la Ciudad Vieja provoca cambios desconcertantes