Agentes del Servicio Marítimo de la Guardia Civil denunciaron el lunes a una persona a la que sorprendieron nadando en aguas portuarias de la ciudad. Esta acción está prohibida, tanto por el peligro que supone para la navegación de los barcos como por el riesgo que representa para la vida del bañista.
Al infractor, un vecino de la ciudad de 35 años, se le incautó el traje de neopreno que vestía, así como un cinturón plomado y unas gafas con tubo de respiración, todos ellos utensilios que normalmente son utilizados por los furtivos para instalar sus nasas u otros aparejos en zonas no habilitadas para ello. Según señala la Guardia Civil, los efectos quedaron en poder el hombre, aunque en calidad de depósito y a disposición de Capitanía Marítima.
más casos
Esta denuncia se suma ya a otras presentadas por la Guardia Civil por conductas similares en las últimas semanas. En diciembre, por ejemplo, se sorprendía a dos personas buceando en zona prohibida, aunque en aquel momento los infractores llevaban consigo marisco y varios cefalópodos que los agentes decomisaron, así como los respectivos equipos de buceo.
Por ello, está previsto que la Guardia Civil y la Autoridad Portuaria mantengan para los próximos meses el actual marco de colaboración, con el que se pretende evitar que se repitan este tipo de conductas. “Tanto por el riesgo que suponen para la navegación portuaria como para la propia integridad física de los propios autores”, señalan desde la Dirección General de la Guardia Civil.






















