Los promotores exigen la reducción de sus cargas impositivas para reactivarse

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No tanto como ayudas económicas, pero sí un impulso al sector en forma de reducción de sus cargas impositivas. La Asociación de Promotores Inmobiliarios de A Coruña (Aproinco) recuerda a las instituciones que la construcción es uno de los ámbitos que más empleo puede generar y por eso demanda su apoyo en un momento en el que quizá pueda volver a tomar impulso. Así, recalca que, cuántas más medidas lesivas en su contra se imponen, más tiempo se tardará en salir de la crisis.
La Federación de Promotores de Edificación y Suelo de Galicia (Feproga) reclamaba hace unos días ayudas públicas para que los constructores pudiesen retomar el trabajo pese a la falta de fluidez del crédito desde las entidades financieras. Ante las polémicas declaraciones, el secretario general de Aproinco, Juan José Yáñez, aclara que sus demandas no deben entenderse como una petición de dinero a las instituciones.

con más tacto
“Más que ayudas en sentido estricto, lo que pedimos es que no nos fastidien, que tengan en cuenta los problemas que tiene la construcción para no agraviarlos más”, recrimina el representante de los promotores coruñeses.
Así, por ejemplo, lamenta que la Xunta aprobase en febrero –y comenzase a aplicar en marzo– una nueva carga económica que encarece la vivienda. Yáñez concreta que en los presupuestos generales del Gobierno autonómico se decidió subir el impuesto de actos jurídicos documentados (AJD como los llaman en el sector) “hasta un 50%”.
“Si antes pagábamos un 1% ahora es un 1,5% y este gravamen es específicamente inmobiliario”, comenta Yáñez. Al final esos costes repercuten en el consumidor final, que no es otro que el comprador, y así lo explica: “Una persona debe tener en cuenta que cuando compra una vivienda está pagando por lo menos cinco veces, si no seis o siete, ese impuesto”. La suma pasa por un primer pago de la promotora, la declaración de obra nueva, la división horizontal, cuando se constituye el primer préstamo hipotecario, cuando se divide, y la escritura de compraventa e incluso “puede ocurrir que haya que pagar otra vez el AJD por la segregación de terreno”. Así, el incremento del 1,5% se convertiría en un 10,5% más a la hora de  que lo pague el comprador cuando antes del cambio impositivo tocaría abonar un 7% más.

empujón a varios sectores
En este contexto de análisis, el secretario general reconoce que “si hay ayudas mejor que mejor”, pero lo que en realidad reclaman de forma insistente los asociados es que no haya “más cargas urbanísticas y exigencias constructivas si no están suficientemente justificadas”.
Asimismo, los promotores estarían a favor de una bajada del impuesto de actos jurídicos documentados. Recuerdan que deberían ser considerados “un sector importante en cuanto a la generación de empleo, actividad económica y posibilidad de recaudación tributaria posterior” a través de impuestos como el IVA, el IRPF o “el impuesto de sociedades”. “También somos merecedores de algún tipo de ayuda o, por lo menos, de tener la misma consideración que otros sectores”, reitera Yañez, y subraya que “se plantean ayudas al naval o al sector del automóvil”, y aunque les parece “bien”, defienden que también ellos se las merecen.  
Yáñez justifica las demandas de Aproinco repitiendo una de las frases más socorridas desde la entidad: “No se saldrá de la crisis gracias a la construcción pero tampoco sin ella porque no hay otro sector que tenga la capacidad de generar tanto trabajo”. Habla de lo que puede suponer un impulso a los promotores para fábricas de todo tipo, transportistas, o notarios y registradores de la propiedad, que también vieron cómo su actividad se resentía debido al estallido de la burbuja del ladrillo.

Los promotores exigen la reducción de sus cargas impositivas para reactivarse