La Olimpiada de Química lleva a 50 alumnos de instituto al campus coruñés

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Los alumnos de ESO y Bachillerato más interesados en la ciencia de A Coruña y su comarca se concentraron ayer en el campus de A Zapateira para participar en la XXXIII Olimpiada Gallega de Química, y competir resolviendo problemas de esta disciplina. A las 16.30 horas, medio centenar de jóvenes de nueve institutos de la ciudad y otros cuatro de la provincia entraron en la Facultad de Ciencias para realizar un test de una hora, anticipando la prueba de Selectividad que la mayoría afrontará a finales de este curso escolar. Luego, entre las 18.00 y las 19.00 horas, tuvieron que afrontar la resolución de un supuesto práctico de laboratorio.
Los participantes están, en su mayoría, en Bachillerato, aunque la prueba estaba abierta a alumnos de la ESO de altas capacidades, según informa la organización, integrada por Asociación de Químicos de Galicia y el Colegio Oficial de Químicos de Galicia. Los motivos que llevan a  los adolescentes de A Coruña y su entorno competir en esta prueba, de carácter totalmente voluntario y que no tiene premio en metálico, son muy diversos.
Para Jose Nieto, un estudiante de Esclavas de 18 años que fue el único alumno en acudir de su instituto, la química es una pasión desde que se enfrentó por primera vez a un problema de esta ciencia en tercero de la ESO. Nieto quiere estudiar la carrera universitaria de Química, pero no le obsesiona sacar un buen resultado en esta prueba. “Es la experiencia lo que importa”, señala, aunque admite que “si se gana, mejor”.

prácticas en el recreo
Si de las Esclavas solo fue un alumno, el instituto Maristas Cristo Rey envió ocho. Cuatro de ellas, Carmen, María, Marisol y Alicia, todas de segundo de bachillerato, explican que acuden por primera vez a una prueba de este tipo, y que, para prepararla, han dedicado los recreos a realizar ejercicios de química.
Otro grupo nutrido de estudiantes de segundo de bachillerato, seis en este caso, procede del instituto del Obradoiro. Vienen por la iniciativa del profesor de algunos de ellos, Alexis, y sus motivaciones también son heterogéneas. Según cuentan Álvaro, Víctor, Yago, Paula, María y Manu, algunos de ellos están entre los mejores estudiantes de su curso, otros no tanto, pero todos quisieron acudir a la prueba porque es una “experiencia” y “una prueba para la selectividad” o por el afán de competir.
A Alicia González, una cambresa de 18 años que vino con dos compañeros del David Buján a la Olimpiada y ya ha estado en una prueba similar de Biología, le atrae de la prueba la posibilidad de realizar ejercicios para los que haya que “pensar”, pues los que se plantean en la selectividad se pueden resolver simplemente “memorizando”.

La Olimpiada de Química lleva a 50 alumnos de instituto al campus coruñés