
Belas Artes es desde ayer una pequeña ventana donde uno puede contemplar la visión de un rompedor como Antonio Tenreiro (1923-2006), que sorprendió al mundo con su paleta de grises después de cambiar el estudio de arquitectura por uno de pintura. El conselleiro Jesús Vázquez fue el encargado de abrirla para descubrir un paisaje de cerca de 180 piezas procedentes de colecciones privadas y de instituciones.
Comenta el comisario, Pedro Vasco, que el 90% son inéditas y completan el discurso de un revolucionario del arte que optó por no seguir la línea. El que recibió el mote de insurgente junto a Lago Rivera y Labra está hoy en forma de monografía atendiendo a los géneros que le preocuparon con los paisajes como base del pastel. Los que descubrió en Centroeuropa y en los países nórdicos pero también el suyo. Del que nunca se despegó a pesar de fijar su base de operaciones en Madrid y mezclarse con toda la vanguardia allí en la capital.
Fue una vez que su padre, el arquitecto Antonio Tenreiro, lo reclutó para que le ayudase en distintos proyectos de edificios, cuando el pequeño Tenreiro volvió a la ciudad para pintarla de atlántica. Vasco cuenta cómo el artista invirtió los colores y si los preceptos renacentistas marcaban el blanco como el punto de partida de un lienzo, él escogió el gris que bañaba a su tierra para teñir de negro toda esa etapa, un tono acorde con el momento anímico por el que estaba pasando.
Y es que su regreso a Galicia lo descolocó de tal forma que esto repercutió directamente sobre el óleo para llamar la atención del mundo del arte. En un perímetro donde Betanzos y el entorno de Pontedeume colindan directamente con Finlandia y A Coruña está presente. Desde Monte Alto a una tarde de borrasca en el Orzán, Tenreiro va y vuelve sobre la misma península. Sin ataduras y con la condición de que cada composición es un poema pero de colores.
De esta manera, el creador inventó nuevos signos de identidad para la pintura del país, lejos de los Laxeiro y Colmeiro, de tendencias más regionalista, los suyos tuvieron que ver con esa inquietud por cambiarlo todo.
Por su parte, la Xunta, la Diputación, el Ayuntamiento, el BBVA, el Museo Castrelos, Novacaixagalicia Banco, el COAG, y el Macuf se unen a la fiesta y aportan piezas claves para entender la intención de Tenreiro. En una monografía que se completa con un catálogo que incluye fotografías curiosas del artista, un adelantado a sus tiempos, junto a los murales que Tenreiro desplegó en su radio de acción como el que está en la tienda Tous. La ventana permanecerá abierta hasta noviembre. n






















