Este Depor nunca se rinde

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Que no iba a ser fácil estaba claro. La euforia no debe ser ni será compañera de los blanquiazules. Cualquier equipo, en esta Liga, ‘te pinta la cara’. El Athletic de Bilbao, más. Una escuadra con grandes individualidades que bien pudo haberse llevado los tres puntos de su visita a Riazor.
El Depor salió a por los vascos y Luis Alberto ejecutó el primer disparo a los cuatro minutos de partido. Visto y no visto. A partir de esta prometedora acción los bilbaínos se erigieron en dominadores del choque.
Fuertes, a veces incluso duros, bien posicionados en el campo, los rojiblancos se adueñaron de la media y no dejaron jugar a futbolistas como Juan Domínguez o Fayçal Fajr. Solo Cani, Luis Alberto y Lucas aparecían en caídas a banda, desmarques y acciones que no conseguían finalizar.
Tras dominar bastante, el Athletic anotaba el primero. Williams remataba ante Lux, que no se movía quizá pensando en un hipotético fuera de juego.
El Depor entraba en un absoluto desconcierto. Aduriz llegaba a la meta en el 33 y Riazor se echaba las manos a la cabeza. Se necesitaba una respuesta rápida. Entonces apareció Luis Alberto, cargado de mala suerte. En el 35 envió un balón al poste; de esos que da en la madera y se cuela. Pues no. Este salió rebotado hacia el verde. En el 41 Lucas disparaba con su habitual demoledora fuerza, Iraizoz despejaba y Luis Alberto la mandaba a la escuadra. Más madera. Con el 0-1 se llegaba al descanso. La sensación era de que el Athletic había planteado bien el partido y superado al Depor, pero el resultado podría ser mejor para los coruñeses a pesar de no haber cuajado los mejores minutos de este curso.
En la reanudación el guion fue parecido, pero con un equipo rival más rocoso. Los de Valverde dieron un paso atrás para defender y buscar las contras. Los de Víctor, con los primeros cambios, intentaron tomar posiciones para jugar con criterio, es decir, defender bien y atacar con opciones claras. Sin embargo, en una jugada en la que el Athletic llegaba a trompicones, Raúl García conseguía enviar la pelota a Aduriz. El ariete encaraba meta aguantando la presión de Sidnei y batía a Lux en una demostración de calidad. El 0-2 caía como una losa cuando se acababa de cumplir la hora de partido. Pero este Depor, como su hinchada, nunca se rinde.
En el minuto 70 entraba en el campo Fede Cartabia y empezaba la revolución. De sus botas comenzaron a salir jugadas de ataque que abrieron caminos para las llegadas de los puntas blanquiazules.
Tan pronto pisó el césped ya probó fortuna con un disparo. Llegaba el equilibrio y, después, la balanza caía del lado coruñés. Los de Víctor acosaron al Athletic hasta el final. En el 79 Lucas marcaba un golazo de esos que si los anota un jugador ‘mediático’ y no un ‘Pérez’ darían la vuelta al mundo hasta el próximo sábado.
Un centro chut de Juanfran era recogido en plan cesta-punta, envolviendo la pelota y enviándola con toda la virulencia entre los tres palos. El equipo siguió empujando. Si los famosos ‘arreones’ son típicos de San Mamés, el Athletic los sufrió ayer en A Coruña, en un gran Riazor. En el 88 llegaba el tanto del empate. Arribas cabeceaba en boca de gol rodeado por defensores y compañeros para anotar el empate.
Un punto es un punto. Sumar siempre es importante. Aunque por momentos, sobre todo en la primera parte, el equipo blanquiazul no ofreció su mejor versión, quedó claro, una vez más, que para ganar a los herculinos hay que pasarles por encima. Con dos goles no basta.

Este Depor nunca se rinde