El proyecto Monalisa 2.0 plantea el "desafío" de regular el mar en Europa

La ministra de Fomento, Ana Pastor, acompañada por el delegado del Gobierno en Galicia, Samuel Juárez, durante la inauguración de la XVIII edición de la Conferencia General de la IALA (Asociación Internacional de Ayudas
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El proyecto Monalisa 2.0 es una de las iniciativas que se plantean en la conferencia de la Asociación Internacional de Ayudas a la Navegación Marítima y Autoridades de Faros (IALA) de A Coruña y lo hace como un "desafío" para regular el tráfico por mar en toda Europa, desde la seguridad hasta las operaciones, de la mano de cuarenta colaboradores de diez países.

España acoge por primera vez la conferencia de la IALA, que este año celebra su XVIII edición en A Coruña con el título "El conocimiento y la innovación en ayudas a la navegación: desde la Torre de Hércules a la e-navegación y más allá" y la participación de casi 550 asistentes de 57 países.

En el marco de este evento diversas entidades exponen sus avances y planteamientos, entre los que destaca el proyecto Monalisa 2.0, cofinanciado por la Unión Europea en el que colaboran catorce entidades públicas, dieciocho privadas y ocho académicas hasta un total de cuarenta de diez países diferentes.

Lo que busca es el control por voz de todas las embarcaciones del entorno europeo, tanto en las rutas como en los puertos algo que, según indica su portavoz en la conferencia a EFE, es un auténtico "desafío", pues en cada país existe una metodología que se quiere unificar.

"Creemos que es el futuro", declara, y detalla que la iniciativa, en principio para barcos civiles, debe servir para ajustar las rutas de cada navegante a través de "la predicción de dónde va a estar cada uno en cada momento y separarlos".

El sistema también ofrece información de otra serie de aspectos fundamentales, como las condiciones meteorológicas, que muchas veces en el mar se vuelven impredecibles.

La meta es la "seguridad" basada en las nuevas tecnologías, para lo que en su puesto de la conferencia muestran una serie de pantallas que representan todas las embarcaciones, con datos y previsiones de ruta, que serviría para hacer este control.

Los objetivos más inmediatos son la muestra del control de tráfico marítimo desde un punto de vista tecnológico, desarrollar protocolos para este control de tráfico y aumentar la eficiencia en este sentido.

Otros puntos importantes son los relativos al desarrollo de una gestión de la búsqueda y rescate y la cooperación para una posible evacuación, además de asegurar la cadena de seguridad en las aguas costeras y los puertos, puntos de especial riesgo.

Al final, en este proyecto cuyo peso lleva la administración marítima de Suecia, se intenta convertir el mar en una zona similar al espacio aéreo, donde todo está protocolizado para aumentar la seguridad.

El impacto económico de todo el proyecto Monalisa 2.0 también es notable, pues se ajustarían las rutas de todas las embarcaciones para que fuesen más cortas y también sus velocidades para una mayor eficiencia en el consumo de combustible y en las emisiones a la atmósfera.

Este impacto se ha calculado para la región del mar Báltico a modo de ejemplo y solo en esa zona, con un coste anual de este proyecto de veinte millones de euros, se podrían lograr hasta 156,8 millones de "ganancia neta para la sociedad" con una reducción de un uno por ciento en la distancia de cada ruta y con el ajuste del tiempo de llegada.

Esta cifra de ahorro se multiplicaría en función de lo que se puedan reducir las rutas, pues también hay cálculos para una menor distancia de cada ruta, mientras que en el peor de los casos la "ganancia neta" sería de 83,7 millones de euros, agregan las mismas fuentes.

La participación española destaca en los aspectos de seguridad de las operaciones, que está en manos de la Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima (Sasemar).

Otras instituciones nacionales que participan son la Autoridad Portuaria y la Fundación del Puerto de Valencia, mientras que en la parte académica la representación está en manos de la Universidad Politécnica de Madrid y de la Universidad Politécnica de Cataluña.

El proyecto Monalisa 2.0 plantea el "desafío" de regular el mar en Europa