Hospitalizan a una madre y a sus dos hijos intoxicados con monóxido

Los bomberos emplearon explosímetros para medir la atmósfera dentro del inmueble | pedro puig
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Durante casi tres horas, los bomberos estuvieron buscando la fuente del monóxido de carbono que había intoxicado de una madre y sus dos hijos pequeños que habían acudido al hospital por sus propios medios. El suceso tuvo lugar en el número treinta y nueve de Ángel Senra, en Os Mallos, poco antes de las cuatro de la tarde. Las víctimas fueron dados de alta a media tarde, después de que desaparecieran los síntomas, pero la búsqueda de los bomberos resultó infructuosa aunque si detectaron pequeñas concentraciones de gas. 
La llamada que alertaba de lo ocurrido, el padre de la familia, procedía del octavo C, así que fue ese domicilio el primero que comprobaron: “El primer indicio fue de octavo C pero  el D olía más, pero no había nadie en el interior”. Fueron midiendo una por una todas las viviendas desde el primero al noveno  hasta que llegaron a la conclusión de que no existía una fuente concreta en todo el inmueble, que no fue evacuado. “Se midió con explosímetros –explicó el sargento al mando–, pero el gas que se midió fue monóxido de carbono en dos partes por millón luego a diez, veinte, a una acumulación a 50 partes por millón. Era un índice muy bajo”.
Aviso a la comunidad 
Tras casi tres horas, los servicios de emergencia eran incapaces de determinar si era un problema de instalación fija, como por ejemplo del corrugado de las partes altas de las calderas o simplemente de un solo escape que no deja salir el humo. Los bomberos hablaron con los responsables de la comunidad y se les recomendó que comprobaran todos las evacuaciones de humo de las calderas, así como cualquier estufa catalítica, porque sí había cierta cantidad de monóxido. 
Su teoría es que puede haber una obstrucción debido a una reforma: “Los explosímetros no daban prácticamente nada, pero algo hay, así que se deben revisar todas las salidas de humos al exterior, sobre todo porque es un edificio antiguo”.
 No fue única actuación que tuvieron que realizar los bomberos relacionada con olores extraños: una vecina del número 60 de la calle del Almirante Mourelle advirtió también olor a gas, y no solo acudieron los Bomberos, sino también la Policía Local. Sin embargo, resultó ser un barniz de uñas que provenía del piso de enfrente. Aun así, midieron por si había una atmósfera explosiva. l

Hospitalizan a una madre y a sus dos hijos intoxicados con monóxido