La crisis aboca al cierre al concesionario de Citroën de la avenida del General Sanjurjo

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Uno de los pocos concesionarios de automóviles que atendía a los clientes en pleno centro de la ciudad coruñesa cerrará definitivamente en el plazo de dos meses. La empresa Luis Rodríguez Amado, franquicia de la marca Citroën, cuya sede se ubica en la avenida del General Sanjurjo, cierra sus puertas debido a la crisis económica. Desde el pasado mes de junio se encuentra en concurso de acreedores y los propietarios han decidido dejarlo tras acumular pérdidas por valor de 600.000 euros anuales en los últimos tres ejercicios.

La zona de talleres cerrará mañana después de haber sido reformada, ante la imposibilidad de que los propietarios obtengan créditos y liquidez.

El cierre supone la pérdida de empleo para 25 trabajadores de una plantilla que alcanzó la cifra de 56. Un pequeño grupo se quedarán para atender la liquidación de existencias y rematar la venta de los coches que permanecen en stock, además de la maquinaria. El proceso podría estar finalizado en verano.

 Edificio catalogado > El inmueble en el que se ubica el concesionario es de cinco alturas y tiene una superficie de 1.500 metros cuadrados. Su peculiar fachada de cristal ha supuesto que el edificio esté incluido, en el proyecto del PGOM, en un catálogo de inmuebles industriales con protección estructural.

Este hecho no es del agrado de sus propietarios porque supone que, en caso de conseguir vender el edificio, los próximos dueños no podrían desmantelar ningún elemento de carácter singular.

Posibles compradores ya parece que existen. No obstante, hasta la fecha no se ha llegado a ningún acuerdo.

Antes de la crisis hubo quien les ofreció a los actuales propietarios más de 20 millones euros. Fue pretendido por una cadena hotelera, una residencia de la Tercera Edad y también por una cadena de alimentación.

La crisis aboca al cierre al concesionario de Citroën de la avenida del General Sanjurjo