La crisis y la falta de tirón del mercado de Santa Lucía acaban con el tejido comercial y hostelero de A Falperra

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La insistente demanda de los vecinos y comerciantes de A Falperra para que se acometa el proyecto de reforma del mercado de Santa Lucía con la creación de un centro de salud y una nueva plaza de abastos parece estar justificada cuando uno comprueba la situación actual del barrio. En los últimos años la zona se ha ido deteriorando y ha dejado de ser atractiva para los empresarios, que han echado el cierre de tiendas y bares porque el mercado ya no tira del público y la crisis del consumo no ayudó. 
Un recorrido por A Falperra deja claro que esta zona no experimenta la habitual rotación de negocios en el centro y otros barrios de la periferia de A Coruña. En la zona los carteles de “Se Alquila” o “Se Vende” se acumulan y conviven con otros bajos que ya ni siquiera están en el mercado y unos pocos establecimientos que todavía sobreviven.
La mayoría de estos últimos son tiendas de alimentación, estancos, farmacias o bares, aunque el entorno también funciona bien para los despachos de profesionales liberales (que tampoco se han librado de algunas bajada de persiana en estos años) y almacenes de empresas radicadas en otros puntos del municipio. 
El presidente de la Asociación de Vecinos y Comerciantes de A Falperra, Antonio Deus, reconoce que  “la crisis afectó muchísimo pero lo que más perjudicó es la caída de actividad del mercado”. A medida que la céntrica instalación se fue deteriorando y registrando el cierre de muchos puestos “se le dio la puntilla a los pocos comercios que había”. 

Agravar la situación
Los últimos tres años, dice, han sido los peores y los que han podido mantenerse a flote “lo están parando muy mal”. Deus sostiene que el Ayuntamiento, con su falta de diálogo con la Consellería de Sanidade para concretar de una vez la construcción del centro de salud, está “agravando” la situación del sector empresarial.
Los vecinos hacen hincapié en que, además de perder muchos servicios de cercanías, están sufriendo un círculo vicioso en el que el único final es la muerte del tejido comercial de A Falperra. 
“Con falta de negocios y sus escaparates, que son los que dan vida a la zona, no se genera una imagen de barrio”, razona el representante de la agrupación, que recalca que también pierden puntos de luz por la noche por la falta de iluminación de los ventanales. En paralelo la carencia de movimiento ha llevado a un gran número de hosteleros a cerrar porque lo que necesitan sus locales es moverse a calles de más movimiento para facturar. l

La crisis y la falta de tirón del mercado de Santa Lucía acaban con el tejido comercial y hostelero de A Falperra