“La Sinfónica de Galicia juega siempre en Primera División”

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Josep Pons sabe que el público saldrá mañana contento del Palacio de la Ópera. Hay obras que tienen ese don y las que se podrán escuchar de la mano de la OSG pertenecen a esa raza porque si Haydn “es especialista en meter todo lo mejor del hombre” en una pieza, en “Carmen suite”, de Bizet y Schredin, el compositor ruso pone delante del espectador a un París distorsionado como el de Moulin Rouge.
De que se vaya del auditorio con las pilas cargadas también se encargará un conjunto orquestal que “siempre juega en primera división”. Pons lo compara con el Depor, que no aguantó en la brecha, y aún recuerda cuando por el Centenariazo, los músicos extranjeros de la Sinfónica le pidieron salir del repertorio para tocar el himno del equipo: “Tuvo más éxito que todo el programa anterior”. 
Pero los guiños son necesarios y el que dirigió en junio “La flauta mágica” vuelve ahora para empezar el curso con buen pie: “Están en forma siempre porque no dejan de tocar, dan cursos y están activos en verano”. El concierto pondrá sobre la mesa “Concierto para violonchelo en do mayor”, de Franz Joseph Haydn, una obra que el maestro califica de “bellísima” y en la que como acostumbra, el autor suma ingredientes a un potaje que tienen que ver con las cosas que más hacen gozar a las personas: “Es una música enorme”. 
En la segunda parte, saltará a la pista “Carmen suite”, que Pons rebautiza como “Carmen fantasie” por el color instrumental y la manera de tratarlo. Están todos los temas de Carmen sin voz, pero “también la mano del compositor Schredin. Se pueden escuchar fragmentos del ruso y elementos humorísticos: “Es como una paráfrasis de ‘Carmen’”. 
Pons señala que la instrumentación “nos puede sonar a Moulin Rouge porque todo está como distorsionado”. El programa lo tocarán primero en el Auditorio de Ferrol y lo repetirán mañana en casa para subir al escenario al finlandés Jan-Erik Gustafsson y su chelo en calidad de solista: “Es un músico excelente y de gran calidad”. 
En este sentido, reconoce que “tenemos grandes chelistas y buenos conciertos también” porque aunque el instrumento no dispone de tanto repertorio como el piano o el violín, es un aventajado en comparación con la viola o el contrabajo, “que tienen muchos menos”. Esto les obliga a crecer, explica Pons. Y es que al contar con tantas opciones, el recorrido es largo. 
Además, el chelo “técnicamente es difícil y exige tener un dominio del arco excelente”. Ha de imprimir al concierto ligereza y mucha regularidad rítmica, señala el catalán, pero “el público no debe notar el dominio sobre el arco. No tiene ni que enterarse” para apreciar la calidad de la música que sale de sus cuerdas y acercarse a la magia y al lenguaje poético.
Sin altibajos que manchen su carrera, dice Pons, la Sinfónica se pone en manos del director una vez más para despedir octubre con una nueva cita fuera de la ciudad. La orquesta estará el 29 en el Auditorio de Galicia participando en las Xornadas de Contemporánea y con Arturo Tamayo al frente. 
Para la ocasión, el conjunto repartirá pildoritas de Anton Webern, Enrique X. Macías y Arnold Schoenberg.

“La Sinfónica de Galicia juega siempre en Primera División”