Danza, teatro y música en el Colón para sacar el lado más canalla del Don Juan

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A Javier Mariño, el director de Noite Bohemia, lo que va a suceder en la noche del 31 en el teatro Colón le lleva a la Grecia antigua, donde actor, bailarín y corista eran todo uno. Entonces, no había distinción alguna y el espectáculo era espectáculo con mayúsculas. “Don Juan en el infierno” se irá a la parte oscura del personaje. Machi Salgado le pondrá cara. 
La Orquestra de Cámara Galega, la música y Juan M. Hernández y Germán Flores, movimiento. Los dos bailarán su alma sobre el escenario en una puesta en escena que rematará la compañía de Zalaeta con texto, el de un Zorrilla, del que se representarán varios sketches, los más impactantes. El resultado será la unión de las artes, un camino a seguir por la nueva gerencia del Colón, que tratará de ir más allá del producto conocido para darle a la butaca un plus. 
En este caso, Mariño explica que al estrado se subirá la primera hornada de actores profesionales formados en la Escuela Dramática de Vigo: “Llevan doce años con nosotros, pero ahora están cedidos como al Celta y ojalá acaben siendo nuestros”, señaló entre risas. Los intérpretes tendrán varios bastones porque ya solo la música es sentimiento y emoción, cuenta el director, pero a mayores la pareja de bailarines hablarán con el cuerpo en una fusión de lo clásico con lo contemporáneo: “Somos como sus almas”. Y en esa intención de sorprender, las tres patas de la mesa le dan un giro a la historia para coger el lado canalla del don Juan y construir uno a medida del siglo XXI porque “la versión original se arrepiente”. 
Este no y porque la “sociedad sigue potenciando esos triunfalismos con las mujeres, de que ser así es bueno”, es necesario que Machi sea un malo entre los malos y considere a doña Inés como una copa más que colocar en la vitrina hasta que “doña Inés no sea tu hija o tu hermana”. Sacarán a paseo la parte más tenebrosa del personaje con coreografías que serán el mismo demonio danzando “en esa lucha interna entre el bien y el mal”. Es un don Juan al que quieren condenar con lo que mejor saben hacer. 
Su director musical, Rogelio Groba, explicó que con el texto y “una conjunción de estéticas musicales, tenemos más herramientas para que la danza se exprese libre y que el tutú se quede en casa”. Mariño añadió que “tenemos buenos huevos y buenas patatas” y también el tenedor para mezclarlo, la sartén y el plato que es el espectador, tanto el adulto, que lo verá de noche, a las 20.30 horas, como la función escolar. Veintitantos profesionales arriba y una experiencia que digerir “integrada” abajo.

Danza, teatro y música en el Colón para sacar el lado más canalla del Don Juan