Un kamikaze armado con un hacha provoca una conmoción en el centro

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La Policía Local detuvo a un conductor la calle de Sánchez Bregua después de que una accidentada persecución que recorrió el centro de la ciudad con gran peligro, circulando en dirección contraria, subiéndose en las aceras, arrollando a los policías que trataban de detenerle y amenazando a todo el mundo con un hacha hasta que, por fin, consiguieron ponerle las esposas. “Fue como una película”, aseguró un agente. El individuo, un vecino de Ponteceso de 53 años, está acusado de resistencia a la autoridad, conducción temeraria y amenaza con agravantes.
Todo comenzó alrededor de las once y media de la mañana. A esa hora, la sala del 092 comenzó a recibir las primeras llamadas que alertaban de que un hombre “hacía el loco” en la calle de San Andrés, una de las principales arterias del centro de la ciudad, que siempre registra un tráfico muy denso. Al parecer, invadía el carril contrario, a pesar de la línea continua, para poder adelantar a los vehículos.
Así llegó a la plaza de España, donde decidió tomar en dirección contraria la calle de la Torre, a pesar de tratarse de una vía de dirección única también con mucho tráfico. Para evitarlo, el conductor de Ponteceso decidió subirse con su turismo a la acera, espantando a los peatones que transitaban por ella en ese momento. Pero no llegó muy lejos: decidió dar media vuelta a la altura del callejón García cuando se encontró de frente con los coches patrulla de la Policía Local.

amenazas
Mientras maniobraba para dar media vuelta, fue increpado por los transeúntes, que le reprochaban que estaba fuera de sí. Fue entonces cuando sacó un hacha (algunos testigos apuntan a que era una especie de herramienta doble, con un martillo en el otro extremo) y la esgrimió amenazando a los presentes, antes de regresar por donde había venido.
Desanduvo su camino por la plaza de España y San Andrés y llegó hasta la plaza de Pontevedra, donde aprovechando el tráfico denso, dos agentes a pie le interceptaron de nuevo. Pero el conductor, lejos de arredrarse, aceleró embistiendo a ambos agentes, que tuvieron que arrojarse a un lado para evitar que les arrollara, aunque los dos policías sufrieron lesiones leves.
Parecía que no había manera de detenerle. Los agentes municipales trataban de pararlo sin que nadie sufriera ningún daño, cruzando los coches, a su paso. Por lo menos en una ocasión dañó un vehículo patrulla para seguir adelante hasta que lo detuvieron en la calle de Sánchez Bregua. Mientras le reducían, el hombre, que no llegó a agredir a los agentes, gritaba sin parar. “¡Soy un servidor público y de la Monarquía”, clamaba ante unos asombrados testigos.

Un kamikaze armado con un hacha provoca una conmoción en el centro