Grecia advierte del peligro de que Turquía rompa el acuerdo migratorio

Un refugiado sirio, con su hijo, en un campamento de Grecia Alkis Konstantinidis
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El Gobierno griego está haciendo todo lo posible para atender a los cerca de 60.000 refugiados que se encuentran atrapados actualmente en su territorio y se siente en buena medida “abandonado” ante este problema, que podría empeorar y generar una “situación completamente nueva” para toda la UE si Turquía rompiera el acuerdo migratorio alcanzado en marzo.
Así lo manifestó el portavoz del Gobierno heleno en materia migratoria, Giorgos Kyritsis, en vísperas de la Cumbre sobre Refugiados e Inmigrantes que tendrá lugar mañana en Nueva York, una cita que demuestra, según él, que el problema migratorio es “importante para la comunidad internacional y no se barre debajo de la alfombra”.
Según el portavoz, las cifras de llegadas a Grecia ya no son las que había el verano pasado, cuando arribaban más de 5.000 personas al día, ni las que había antes del acuerdo con Turquía, en torno a unas 1.000 o 1.500. De acuerdo con los datos publicados por Frontex este jueves, en agosto se registraron 3.430 llegadas, casi un millar más que en julio.
Preguntado sobre si Atenas teme que Turquía rompa el acuerdo con la UE, como su presidente, Recep Tayyip Erdogan ha amenazado con hacer tras el fallido golpe de Estado y ante la negativa por ahora de los Veintiocho a eximir de visado a los turcos, Kyritsis aseguró que Grecia no ve por ahora que Ankara “lo haya roto”.
En este sentido, reconoció que Grecia no podría gestionar un flujo similar de llegadas de refugiados “a largo plazo” como el registrado en 2015 y consideró “obvio que un potencial fracaso del acuerdo entre la UE y Turquía crearía una situación completamente nueva para el conjunto de Europa”.
Kyritsis admitió que el elevado número de refugiados plantea “dificultades a la hora de acomodarlos, alimentarlos y protegerlos”, pero el Gobierno de Alexis Tsipras “está haciendo todos los esfuerzos posibles y, como resultado de ello, la situación se ha afrontado, con la ayuda de la sociedad griega, que ha mostrado su considerable solidaridad”.
En este sentido, admitió que el Gobierno depende en buena medida de la labor que están desempeñando tanto voluntarios como ONG, así como el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR). “Solemos resolver cualquier problema que surge en un espíritu de colaboración, sin embargo, después de todo, el Gobierno griego tiene la responsabilidad y, por tanto, el papel predominante en la gestión de la crisis de refugiados”. En cuanto a las críticas formuladas por algunas ONG respecto a las condiciones de los centros de acogida para los refugiados, en particular en las que se encuentran los menores, Kyritsis dijo que el Gobierno es consciente de que estos centros “están lejos de ser perfectos”.
“Ni Grecia ni ningún país europeo estaba preparado para estos abrumadores flujos de refugiados, mucho menos nuestro país, que tiene falta de personal y de fondos debido a la austeridad”, dijo en su defensa el portavoz, si bien dejó claro que el Gobierno intenta “constantemente mejorar las condiciones de vida de los refugiados y garantizar sus derechos”.
El portavoz no quiso dar una cifra exacta sobre el coste que la acogida de los refugiados e inmigrantes, varados en Grecia ante el cierre de las fronteras por parte de Macedonia y otros países de la ruta de los Balcanes, limitándose a cifrarla en “varios cientos de millones de euros”. Sí resaltó que el país también está acometiendo medidas de austeridad en virtud del último rescate acordado con la UE y el FMI, lo que limita la “flexibilidad” del Estado a la ahora de afrontar la crisis.

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