La Ciudad Vieja resonó a Semana Santa con la procesión del Amor

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El sonido de la Ciudad Vieja fue anoche el de la Semana Santa. Por las calles empedradas, los pies rozaban el suelo en una cadencia lenta, la que marcaba el ritmo de la procesión del Amor, el Perdón y la Misericordia. La primera de las que se celebran este año en horario nocturno.
La Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y Santo Entierro fue la encargada de organizar un recorrido en el que las imágenes de la Piedad y el Cristo de la Agonía, así como la cruz de madera desnuda que abrió la marcha estuvieron arropadas por decenas de fieles, muchos habituales de la Pasión coruñesa y otros recién llegados a lo que poco a poco se va ganando la categoría de tradición. La talla del Cristo doliente, del siglo XVIII, es una de las joyas de la imaginería herculina que despiertan más admiración entre los penitentes. Anoche recorrió las calles entre la iglesia de la Orden Tercera –donde se conserva– y la calle de Santo Domingo guiada por un camino de antorchas y precedida por la Piedad, que hoy repetirá recorrido en la procesión en su honor.
El recogimiento fue notorio entre los presentes, que también desde las ventanas acompañaban, con la mirada, los pasos.

música sacra
Mientras los cofrades terminaban de prepararse para salir, los aficionados a la música sacra asistían al concierto del Orfeón Herculino. Dentro de los actos programados en el XXV Encuentro de Música Religiosa Ciudad de A Coruña –organizado por el Orfeón Herculino–, la Colegiata era el escenario ideal para que sonase el “Miserere” de Mozart. La armonía de las voces dentro del templo y los tambores de la procesión en el exterior pusieron banda sonora al final del Lunes Santo en el centro de la ciudad.
Con la noche cerrada, las imágenes volvieron a la iglesia y los cofrades se retiraron a descansar y reponer fuerzas para volver a portar los pasos en la procesión de hoy. n

La Ciudad Vieja resonó a Semana Santa con la procesión del Amor