Cortan el agua caliente a 160 pisos de Novo Mesoiro por adeudar 30.000 euros

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La comunidad formada por los bloques 15, 17, 19 y 21 de  Ribeira Sacra, en Novo Mesoiro, no gana para disgustos. Ni para pagar el agua. A las nueve de la mañana de ayer, se presentaron unos técnicos de la Empresa Municipal de Aguas (Emalcsa) y procedieron a retirar los contadores de agua caliente, dejando a los cuatro bloques sin ella (160 pisos en total) en medio de esta curiosa ola de frío en agosto. La razón es económica: Emalcsa asegura que la comunidad le adeuda nada menos que 30.000 euros. Pero los propietarios alegan que son los inquilinos de la Xunta los deudores. 
El presidente de la comunidad, Javier Francisco Mañana, afirmaba que llevaba todo el día recibiendo las quejas de los vecinos: “He llamado a la Xunta, pero en agosto la cosa está difícil”. A estas alturas, Mañana lleva escuchado todo tipo de quejas en su comunidad, donde gran número de residentes son inquilinos de pisos propiedad del Instituto Galego de Vivenda e Solo (IGVS) dependiente de la Xunta. Muchas se hallan en riesgo de exclusión social, antiguos chabolistas o en cualquier situación precaria, que han accedido a los pisos a través del Rexistro de Demandantes de Vivenda Protexida, “Los propietarios pagan todos”, asegura el portavoz de la comunidad, que insiste en que son los inquilinos del IGVS los que no pagan las deudas. 
Con placas solares 
Lamentablemente, eso significa que el  60% de los 160 vecinos de su comunidad son morosos. En cualquier otro edificio, que un vecino no pagara no tendría por qué afectar a otro, pero el caso de estos cuatro inmuebles de Ribeira Sacra es especial: cuentan con placas solares para calentar el agua, por lo menos a medias, para que el calentador de cada piso tenga que gastar menos combustible para alcanzar la temperatura ideal. O sea que el agua fría lo paga cada piso, pero el agua caliente la paga toda la comunidad. 
O, en este caso, el 40%: el otro 60% de los inquilinos no paga al IGVS y este a su vez, debe a Emalcsa. “La Xunta dice que deben ser los inquilinos los que paguen y los inquilinos, que pague la Xunta”, se lamenta el presidente. Y mientras tanto, la deuda crece. A Mañana ya no le queda más que llegar a un acuerdo de Emalcsa para conseguir que sus 160 vecinos, morosos o no, se duchen caliente en este destemplado agosto. Los vecinos han tenido que soportar situaciones parecidas por parte de los inquilinos menos cívicos. En abril de 2015,  los vecinos celebraron una junta extraordinaria en la que acordaron contratar a un bufete de abogados para estudiar medidas legales contra el Gobierno autonómico, que en aquel entonces le debía 20.000 euros. “Porque la Xunta paga tarde, mal y a rastras. A lo mejor hay que esperar tres meses para que pague”, revela Mañana.
Convivencia 
También el Ayuntamiento posee pisos de alquilar social en esta polémica comunidad pero, como señala Mañana, el Gobierno local sí paga las cuentas, lo que hace más sangrante los impagos del IGVS. En febrero, la Xunta tuvo que abrir cuatro expedientes en curso contra inquilinos del IGVS, y abonó parte de la deuda que debía a la comunidad, pero eso no mejoró los problemas de convivencia que sufren. 
Porque no se trata solo de impagos: Mañana denuncia amenazas a los vecinos, suciedad, pintadas, robos e incendios en los trasteros, quemas de coches en los garajes y trapicheos de drogas, motivos por los cuales han avisado a la Policía, a la Xunta y al Ayuntamiento, sin resultados.

“Hay vecinos que defecan en los descansillos”, protesta el presidente

La comunidad de Ribeira Sacra tiene unos problemas de higiene que no tienen nada que ver con su falta de agua caliente, porque algunos de los vecinos han adquirido una desagradable costumbre. “Hay inquilinos que defecan en los descansillos. Apesta”, protesta el presidente de la comunidad.  De manera que cuando alguien abre la puerta que da acceso a la escalera, se puede encontrar excremento, en algún caso depositados en una bolsa como si fueran de un perro, aunque Mañana asegura que su procedencia es humana. El motivo  detrás de esta práctica se ignora, aunque en casos parecidos los inquilinos de los pisos sociales venden el sanitario de la vivienda y deciden defecar fuera para no tener que limpiarlo luego. l

 

Cortan el agua caliente a 160 pisos de Novo Mesoiro por adeudar 30.000 euros