Los comerciantes de la ciudad se ven afectados por la falta de turistas internacionales

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La caída de turistas internacionales que sufre la ciudad tras la pandemia del coronavirus no solo afecta al propio sector, sino que hosteleros y comerciantes también se ven perjudicados por esta merma. Los comercios no reciben este verano las visitas de los cruceristas y las ventas se resienten.

Así lo indica el presidente de la Federación Unión de Comercio Coruñesa (FUCC), José Luis Boado. “El comercio funciona de una forma normal, pero no tenemos el exceso habitual que viene acompañado de la llegada de turistas”, dice. El hecho de que el perfil del visitante que llega a la ciudad este verano sea nacional provoca que “no gaste lo mismo que la gente que viene de fuera, ya que la forma de viajar es diferente, siempre se consume más cuando se viene de más lejos porque estás más eufórico y pierdes un poco el concepto de cuánto puedes gastar”, reconoce Boado.

Pese a todo, los establecimientos comerciales de A Coruña, “excepto alguna excepción”, se van adaptando a esta normalidad. “No hay las ventas que había y ahora mismo podemos decir que el comercio está sobreviviendo, aunque la realidad no es tan mala como se esperaba”, comenta.

Menos flujo de gente

Esta pérdida del “balón de oxígeno que había en verano” viene también reflejada por la cancelación de los grandes conciertos multitudinarios o la Feira das Marabillas, entre otros eventos. “Cuando hay este tipo de concentraciones la gente pasea por la calle Real, consume en la Marina, plaza de Lugo u otros sitios más periféricos como Monte Alto”, y añade que “todo este flujo de personas se va a perder y, por lo tanto, las ventas y consumiciones que ello provoca y que vienen tan bien para los sectores del comercio y la hostelería de la ciudad”. Para paliar todo este descenso de ventas, Boado recuerda la importancia de la medida llevada a cabo por el Gobierno local del Bono 10 dentro del Plan de Reactivación Económica e Social da Coruña (Presco). “Cualquier beneficio es positivo y ayudará a estimular las compras grandes y que haya mayor consumo en las tiendas”, recalca.

En cuanto a las rebajas, el presidente de la FUCC insiste en su desarrollo con normalidad, sin grandes ventas pero tampoco aglomeraciones debido a la limitación de aforo y al mayor control “que respetan todos los comerciantes”. Sin embargo, Boado tiene ya la mirada puesta en la campaña de Navidad, para la que espera que la situación esté más controlada y, aunque no haya la afluencia habitual, “ayude a recuperar el descenso de ventas en el comercio pequeño”, explica.

En el centro de la ciudad, una de las áreas preferidas para ir de tiendas, el presidente de la Asociación Zona Obelisco, Javier Mosquera, se muestra más optimista, y es que, tal y como reconoce, “las rebajas van mejor de lo esperado y los comerciantes sostienen que las ventas se reactivan poco a poco”, relata. De esta forma, el interés de los coruñeses por acercarse de nuevo a los establecimientos durante las rebajas es “cada vez mayor”, concluye. l

Los comerciantes de la ciudad se ven afectados por la falta de turistas internacionales