Horas para compartir vivencias y “conocer” a nuestras familias

Las manualidades son una de las distracciones más efectivas con los más pequeños | javier alborés
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Uno de los colectivos que más está sufriendo en estos días de encierro es el de las familias con hijos, que afrontan cada día como una aventura para mantener activos y entretenidos a sus niños y adolescentes.

Dependiendo del carácter de cada pequeño es más fácil o no salvar los días –hay quienes pasan horas leyendo y otros que precisan más “acción”–, pero en lo que coinciden los especialistas es en que es necesario pautar unas rutinas diarias.

La educadora social coruñesa Tania Vázquez cree que este es “un buen momento para conectar con las personas con las que vivimos”. “Hoy en día las relaciones que tenemos son, mayoritariamente, por redes sociales. Antes cuando nos sentábamos a la mesa no teníamos distracciones y fluía la comunicación. ¿Por qué no recuperarlo ahora?”, se pregunta la experta.

Es importante, cuenta, establecer unas “normas” para cada día: “Levantarse a una hora concreta, desayunar, ducharse, hacer la cama... Un mínimo, porque eso nos ayudará a tener una sensación de orden y ayuda a minimizar la ansiedad”. Apunta que los horarios no tienen por qué ser tan rígidos como en la vida cotidiana, pero sí deben existir para “mantenerse organizado y que la casa no sea un caos”.

Multitud de actividades

Para niños pequeños, la educadora señala que funcionan muy bien las manualidades. “Aunque sea con cosas básicas que tengamos en casa, tengo comprobado que estar ocupado y hablando con alguien de tu entorno tiene un componente relajante, incluso se puede poner algo de música de fondo”, comenta.

Se trata, dice, de crear “un espacio de entendimiento que favorezca la comunicación y el acercamiento a los miembros de la familia”. También puede servir de mucho realizar juntos las tareas domésticas, “todo sirve para conocernos mejor unos a otros”.

A pesar de todo, es importante tener presente que no se trata de entretener a los niños las 24 horas. “Tanto ellos como los demás necesitamos tener nuestro espacio y aprender a combatir el aburrimiento, tiene que haber momentos de relajación y descanso”, indica Vázquez.

Entre las ideas que propone la especialista se encuentran los trabajos manuales, juegos de mesa “de toda la vida”, cocinar recetas sencillas, llamar por teléfono a otros familiares –incluidas las vídeollamadas, todo un “hit” en este confinamiento– y crear un “club” de lectura familiar.

 

Rememorar el pasado

Si los hijos son ya adolescentes, la educadora llama a involucrarlos en la corresponsabilidad de los quehaceres diarios en casa. “Los jóvenes disfrutan cuando se les habla de cómo eran de pequeños y puede ser buena idea contarles historias de la familia. Si hay una persona mayor en casa puede rememorar los tiempos en que era joven y conversar sobre cómo ha cambiado todo”, subraya Tania Vázquez.

Entre las cosas “buenas” que tiene esta situación, manifiesta la experta, se encuentra la de “poder hacer cosas que normalmente dejas de lado por falta de tiempo”. “Siempre queremos leer más libros, ver más series, pintar las habitaciones, hacer limpieza general, cambiar el armario... Ahora tenemos tiempo y también es bueno dedicar tiempo a uno mismo”, apunta.

Y no todo van a ser juegos y ocio. Vázquez advierte de que tiene que haber tiempo cada día para el estudio y los deberes, por lo menos varios días a la semana. “Los más pequeños agradecerán que sus padres o hermanos los ayuden durante un tiempo más prolongado y a los adolescentes les servirá para no perder la rutina de estudiar”, señala.

Sea en familia o no, lo que recomienda la educadora social es mantener la calma y pensar que se trata de una fase que acabará pasando, combinar el ocio con el trabajo y los estudios y “reconectar” con los seres queridos.

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