Los ataques de los lobos están esquilmando los rebaños salvajes de la zona de As Pontes

|

Diario de Ferrol-2011-05-11-017-db0c88e6

  carmela lópez > ferrol

  Los ataques de los lobos están poniendo en peligro el futuro de las cabañas equina y vacuna que pastan en los montes de O Forgoselo, tanto en fincas cerradas como en libertad. De hecho, en el último año se contabilizaron una treintena de reses muertas y devoradas, en un conjunto de explotaciones que ronda las ochenta cabezas de ganado, sin contar a los alrededor de 200 caballos salvajes que pastan libremente por la zona.


De esta forma, conseguir que un potro o un ternero logren salir adelante en la zona de O Fogoselo en los primeros meses de vida se está convirtiendo en una tarea casi imposible, porque muchos de ellos mueren a los pocos días de nacer.
Marcos Seijo es uno de los ganaderos afectados y en el último mes perdió tres crías de yegua en “extrañas circunstancias”. Para él no son tan extrañas, puesto que está convencido de que se trata del ataque de una manada de lobos, pero los agentes de Medio Rural de la Xunta le indicaron, en la primera de las visitas realizadas a la zona respondiendo a su denuncia, que no había indicios de que fueran los lobos, apuntando la posibilidad de que se tratase de perros asilvestrados.
Sin embargo, en la última inspección, realizada la semana pasada, Marcos manifiesta haber visto signos de preocupación en la cara de los agentes tras observar el estado de los escasos restos que quedaban del último potrillo. Desde su punto de vista, resulta imposible que un perro asilvestrado pueda destrozar de esa forma la osamenta de un animal de entre 40 y 50 kilos de peso.
Su apreciación se ha visto corroborada por el testimonio de otros propietarios de ganado que viven en la zona y que sí aseguran haber visto lobos en varias ocasiones. Se estima que bajan de la zona de As Pontes y van hasta O Forgoselo porque allí tienen la comida asegurada. Estos animales pueden recorrer hasta cien kilómetros en busca de alimento.

Yeguada > La cabaña de Marcos está compuesta por catorce yeguas de cría, que pastan libremente en un campo cerrado de 600 ferrados. Cada una de ellas tiene un potro al año, tras once meses de gestación, y paren siempre en la primavera. El último potro nació el pasado día 1, domingo, y el miércoles siguiente ya fue devorado, quedando unos pocos huesos que desaparecieron totalmente en dos días.
En esa zona del Concello de A Capela hay otras siete fincas de similares características, con alrededor de 80 cabezas de ganado en total.
En O Forgoselo hay también un monte mancomunado en el que hay unos 200 caballos salvajes.
Según Marcos, este año se están produciendo más ataques a las crías de las reses que están en fincas privadas que a las que campan por el monte.
Los vecinos aseguran que, como el lobo es una especie protegida, la Administración autonómica no autoriza batidas de caza como ocurre con el jabalí, que suele causar grandes destrozos en las plantaciones agrarias.
Según Marcos, la Xunta no aporta soluciones, al margen de ofrecer perros de la raza Mastín subvencionados –son pastores y es la única especie que, al parecer, se enfrenta a los lobos–, y tampoco ofrece compensación alguna por la muerte de las crías, motivo por el que muchos afectados ya ni siquiera lo denuncian.
De ahí que los vecinos estén promoviendo la constitución de la plataforma para hacer valer sus derechos. En esta línea, en el plazo de unos días dará comienzo una recogida de firmas para echar a andar la nueve entidad. Seijo insiste en que los ganaderos no están en contra de los lobos, pero sí de que les ocasionen grandes pérdidas de las que nadie se responsabiliza. “Nosoutros temos que identificar os animais con microchip –cuesta 40 euros– e se fan algún dano temos que asumilo e facerlle fronte, pero aquí ninguén colle a culpa”, puntualizó.

Diario de Ferrol-2011-05-11-017-db0ef7caDiario de Ferrol-2011-05-11-017-db11015d

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

Aumenta el consumo humano de potro por tratarse de una carne muy saludable

Diario de Ferrol-2011-05-11-017-db17c65c  Además de dedicarse a la cría de potros, Marcos Seijo también comercializa su carne a través de un puesto de venta en el Mercado de Recimil, en Ferrol.
Según este empresario, que también es tratante de ganado, el consumo de carne de potro está aumentando mucho en los últimos tiempos y su principal aliado son los médicos, que la recomiendan debido a sus extraordinarias propiedades.
Al parecer, es muy rica en ácidos grasos Omega 3, que son esenciales para la salud humana, además de contener una gran cantidad de vitamina B y de ser muy tierna. Resulta muy efectiva para luchar contra las anemias, por lo que se suele recomendar en los pre y postoperatorios, así como en procesos de debilidad.
Entre sus propiedades también destaca el hecho de que son el resultado de una alimentación plenamente natural, ya que los caballos viven exclusivamente del pasto y no consumen ningún tipo de pienso ni compuesto químico.
El momento en el que los potros están en condiciones de ser sacrificados es cuando alcanzan los 130 kilos de peso, que suele ser en torno a los seis meses.
En la carnicería de Marcos, un ejemplar de estas características se suele vender en una semana.
En cuanto a los precios, resulta  bastante más económica que la ternera y está en la misma línea que la carne de cerdo.

 

 

 

 

 

Los ataques de los lobos están esquilmando los rebaños salvajes de la zona de As Pontes