Un triplete histórico

La plantilla de Pablo Laso celebra el título en una ciudad que es talismán para los merengues quintana
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El Real Madrid sudó, tal vez mucho más de lo previsto, su tercer título consecutivo –primer equipo de la historia que lo consigue–, ante un Gran Canaria que deja una profunda huella en el corazón de los aficionados al baloncesto. Un campeón moral con mayúsculas.
Sabedor de la dificultad de la empresa, Aíto García Reneses se obligó a variar. Ya lo hizo de salida, dando el ‘5’ titular a Paseknics, jugador que no había disputado un solo segundo en el torneo, sacrificando a Omic, seguramente para conseguir un poco de aire extra en la rotación interior.
Y no le fue mal, pero durante apenas  cuatro minutos, los que tardó el equipo de Pablo Laso en asestar su primer directo: parcial de 0-10 para colocarse al borde de la renta de dobles dígitos (4-13). La primera canasta de Omic reactivó al Granca, que con un triple de Rabaseda estrechó de nuevo el marcador evitó la fuga blanca (18-24) al término del periodo inicial.
El segundo cuarto empezó con la segunda falta de Ayón, uno de los soportes blancos en el arranque, y también con muchos errores en ambos bandos. Rompió la tendencia Aguilar, anotando seis puntos seguidos que le devolvieron el mando al conjunto insular.
La presión ordenada por Aíto sobre Sergio Rodríguez ahogaba al Madrid, así como la insulsa aportación de Lima. Los de Laso encontraron oxígeno de la manera más inesperada. Tras una antideportiva de Nocioni a Savané, de la que el Granca no sacó ni un mísero punto, el vigente campén firmó un parcial de 0-7 que le impulsó a una renta de 10 tantos (26-36).
Pero el irreductible bloque canario no tembló. Con tres triples en el tramo final, el último de Báez sobre la bocina, mandó el choque al descanso en un pañuelo (38-40). Aíto cumplía con el guion que él se esperaba.
El siguiente giro de tuerca del veterano técnico madrileño fue poner a Savané sobre Ayón. El mexicano se quedó tan clavado como el balón en la red con el primer lanzamiento de la segunda mitad, de nuevo de Báez desde el arco.
El Madrid perdió el orden en ataque estático y, cuando quiso correr –es decir, siempre– se topó con una inmaculada transición defensiva de los amarillos. Además, irrumpió en la escena Oliver –el MVP moral–. Un triple suyo puso al Gran Canaria tres arriba (48-45), justo antes de que Reyes hiciera de Reyes (rebote ofensivo y canasta) y Carroll de Carroll (3+1). Llull, con su primera canasta de la final –ya con 26 minutos consumidos–  completó el parcial de vuelta de 0-8. Aunque Oliver volvió a encontrar el aro, también lo hizo Maciulis, desde 6.75. Y Pangos, prácticamente sobre la bocina, para mantener vivo el sueño con 10 minutos por jugar (59-62).
El Madrid no se lo creía. Por eso –y por los precedentes del rival en esta Copa– apretó de salida: mate de Ayón y triple de Nocioni. Entre Newley y Seeley suturaron temporalmente la brecha (66-71), pero entre Carroll, Nocioni y Rivers devolvieron al electrónico la decena de distancia (68-78) a falta de tres minutos para el bocinazo final.
Oliver salió de nuevo al rescate. Y de nuevo golpeó el campeón, que con un mate de Ayón, tras rebote ofensivo, colocó la máxima diferencia (70-82) a 118 segundos del ‘the end’. 
El Granca quiso morir matando: presió suicida en toda cancha. El fruto fueron dos robos, una canasta de Oliver y dos triples de Rabaseda, el segundo de ellos para avivar el milagro a 16.7 segundos (81-83). ‘El Chacho’ sumó dos aciertos desde el 4.60, sentenciando el 90% del título. El 10% restante lo puso el triple fallado por Aguilar.
Muchos esperaban una final de 20 ó 25 minutos y el Granca nos regaló 38, y luego dos más extra, aunque a la historia pasará el Real Madrid –que, para los técnicos de la ACB, no estaba entre los favoritos–, por vencer y sellar un triple inédito. 
Campeón solo hay uno, pero ganadores hay muchos. Y el equipo de Aíto nos ha ganado a todos. El ‘Pío, Pío’ resonó en el Coliseum como un nuevo himno. Enhorabuena a todos, y gracias por el espectáculo.

Un triplete histórico