La junta de seguridad aún no se reunió para adoptar medidas antiterroristas

Agentes municipales instalando una barrera de clavos durante la pasada Navidad | aec
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Tras los atentados de Cataluña, la amenaza terrorista se ha vuelto más patente, a pesar de que España llevaba ya dos años en alerta cuatro, pero eso no significa que se hayan tomado medidas inmediatas. Por el momento, la junta local de seguridad no se ha reunido diez días después del atentado de Las Ramblas. El motivo es que faltan algunos de los cargos más importantes que forman parte de la mesa: el alcalde, Xulio Ferreiro, y el comisario provincial de la Policía Nacional, José Luis Balseiro, siguen de vacaciones, y fuentes cercanas señalan que no está previsto que la reunión se celebre hasta bien entrado septiembre, cuando todo el mundo se haya reincorporado a sus puestos de trabajo.
Aunque nada más tener lugar el ataque terrorista en la Ciudad Condal, Santiago se blindó, por lo menos su núcleo histórico, no se tomaron medidas extraordinarias en el caso de A Coruña. Fuentes de la Policía Nacional señalan que se ha descuidado completamente la vigilancia de los grandes eventos que han tenido lugar durante el verano, y ponen como ejemplo la Batalla Naval por ser un evento que se celebró en el Paseo Marítimo por sus condiciones semejantes a las que tuvieron lugar en Niza durante el atentado de 2016, en el que murieron 85 personas.
El parecido es evidente: una multitud reunida en un paseo marítimo para contemplar un espectáculo de fuegos artificiales. Estas mismas fuentes denuncian que el Paseo no se cortó al tráfico, ni se colocaron ninguna clase de obstáculos. De hecho, los coches que circulaban tenían que hacerlo lentamente para esquivar a la gente que no cruzaba fuera del paseo de cebra, saturados de peatones. “Si un terrorista hubiera estado allí, al volante de una furgoneta, podría haberlo recorrido de cabo a rabo”, aseguran.
Esta falta de vigilancia no es una excepción: la falta de efectivos de la Policía Nacional les impide desplegar dispositivos y el problema se agrava durante el período estival, cuando la muchos agentes se encuentran de vacaciones.
Medidas extraordinarias
Por ese motivo, es la Policía Local la que suele tomar medidas extraordinarias para proteger a los asistentes a grandes eventos de posibles ataques terroristas. Pudo verse en San Juan, cuando el Ayuntamiento tomó medidas excepcionales instalando a la altura de Calvo Sotelo y de Manuel Murguía camiones de gran tonelaje, así como varios furgones policiales. Su función era bloquear el paso de cualquier conductor que quisiera penetrar en el Paseo Marítimo y causar una masacre entre las miles de personas que durante la noche se congregaron en él.
Primero se colocaron las habituales vallas, luego se reforzaron con media docena de furgones y, finalmente, dos grandes camiones maniobraron para instalarse detrás. Y no era la primera vez: el 24 de diciembre, los agentes municipales, provistos de chalecos antibalas y de los vehículos más pesados de los que disponía el cuerpo, desplegaron cadenas con pinchos en la avenida de La Marina para proteger el poblado navideño de María Pita.
Un año antes, los Tédax de la Policía Nacional habían actuado en la estación de tren de San Cristóbal, donde se había descubierto un bulto sospechoso abandonado. Quince días antes, habían acudido desactivar lo que parecía un explosivo en un paquete en la Central de Correos y ese mismo mes, a una cafetería de Arteixo, donde habían encontrado una mochila en un baño. Ya entonces, fuentes policiales denunciaban la falta de vigilancia.

La junta de seguridad aún no se reunió para adoptar medidas antiterroristas