El presidente de Egipto, Mohamed Mursi, ordenó ayer la restitución de la Cámara Baja del Parlamento, disuelta el pasado mes por la Junta Militar, en un golpe que permite a los islamistas recuperar el poder logrado en las urnas.
Mursi, que comenzó su mandato el 30 de junio, emitió un decreto por el que anula una resolución de la cúpula castrense por la cual la Asamblea del Pueblo quedaba disuelta desde el pasado 15 de junio.
De esta forma, el presidente egipcio ordenó restablecer las sesiones de la cámara y devolverle sus prerrogativas, que se encontraban en manos de las autoridades militares desde su disolución, informó la agencia estatal de noticias Mena.
Además, quedó establecida la celebración de elecciones a la Cámara Baja en los sesenta días posteriores a la aprobación de la nueva Constitución en referéndum por el pueblo egipcio.
Con el decreto de ayer, el islamista Mursi asesta un golpe de efecto a la Junta Militar, que había actuado basándose en un fallo del Tribunal Supremo Constitucional, que el 14 de junio anuló los comicios legislativos por irregularidades.
El Constitucional consideró en su fallo que los partidos no respetaron la ley electoral, que impedía presentar a representantes de fuerzas políticas en el tercio de candidaturas reservadas para independientes, lo que la entonces gobernante Junta Militar aprovechó para ordenar la disolución de la Cámara.
El Partido Libertad y Justicia, de los Hermanos Musulmanes, que controla la mayoría en la Asamblea del Pueblo, constituida en enero, argumenta que, si acaso, el fallo del Constitucional debería afectar solo a un tercio de los diputados, los elegidos como independientes. n




















