La Guardia Civil y la Policía detienen a un narcotraficante con un alijo de más de 50 kilos de hachís

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El Equipo de Delincuencia Organiza y Antidrogas (EDOA) de la Guardia Civil y la  de Unidad de Drogas y Crimen Organizado (Udyco) de la Policía Nacional actuaron en una nueva operación conjunta “Talión”, que se saldó con la detención de dos sospechosos de tráfico de drogas. Uno de ellos sería I.G.V., de 28 años, que ya había sido detenido en abril de este mismo año en plena operación de venta de 50 kilos de hachís. En esta ocasión, el material incautado está compuesto por un kilo de cocaína y 57 de hachís, además de cinco vehículos y material tecnológico. 

La primera parte de la operación había tenido lugar el domingo 15 de abril. Entonces se denominaba “Croma-Roble” El arresto tuvo lugar en el garaje de un bloque de viviendas de la avenida de Oza durante una venta de droga. Los agentes permitieron que los sospechosos entraran con su vehículo en el garaje y los sorprendieron cuando estaban llevando a cabo la transacción. Se hicieron con 50 kilos de droga y los 100.000 euros que presuntamente iban a ser el pago. Además de a I.G.V., se detuvo a J.I.M.M. de 34 años, A.C.G. de 29 y a M.L.B., de 37.  

Pero los investigadores tenían sospechas de que uno de los detenidos podía estar dedicándose a la distribuir hachís y cocaína por la ciudad y cuando fue puesto en libertad, a la espera de juicio, le siguieron los pasos lo más estrechamente posible. “No lo hacía él, tenía unos cuantos camellos que lo hacían por él”. Él ejercía las funciones de control y dirección aunque apenas participaba en las operaciones que concertaba, tales como contactos o entregas, encargando este tipo de labores a otro colaborador. 

Seguimiento difícil 
Además, no empleaban nunca los móviles, aunque sí se enviaban mensajes entre ellos”, comentan fuentes cercanas. Usaban medios tecnológicos de última generación destinados a la ocultación de sus comunicaciones. Además, cambiaban de vehículo a menudo. “Costaba mucho seguirles”, admitían las mismas fuentes. Había conseguido desarrollar una compleja infraestructura en la que disponían de decenas de vehículos y garajes en régimen de alquiler para la distribución de las sustancias. En la operación anterior, habían descubierto incluso compartimentos ocultos. 

También se pudo saber que obtenían la mercancía ilícita desde varias provincias, como Pontevedra, Ourense o Madrid. En cuanto al hachís, se supone que proviene del sur, aunque los sospechosos lo habrían adquirido en Madrid con la intención de distribuirlo al por menor tanto en la ciudad como en el área metropolitana. Hay que señalar que muchos de los clientes del hachís son jóvenes o menores, puesto que es una droga con la que muchos se inician.

La Guardia Civil y la Policía detienen a un narcotraficante con un alijo de más de 50 kilos de hachís