Manifestaciones imprevistas crean el caos al cortar el tráfico del centro

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Más de 600 personas, trabajadores de Alu Ibérica y estudiantes feministas, se congregaron ayer frente a la sede de la Delegación del Gobierno, y cortaron la calle alrededor de las doce y media de la mañana, para sorpresa de la Policía Local, que no tenía conocimiento de las dos convocatorias que habían llevado a los manifestantes hasta la plaza de Ourense. Durante 25 minutos, cortaron el tráfico en Linares Rivas, provocando fuertes retenciones, antes de disolverse.

Durante la protesta, las 400 manifestantes habían partido de A Palloza, al grito de “¡Sola y borracha quiero llegar casa!”. Su marcha cortó la circulación, sin que los policías locales hubieran tenido tiempo de desviar el tráfico, lo que empeoró el problema. Mientras tanto, las estudiantes enarbolaban sus pancartas violetas y cantaban “De camino a casa quiero ser libre, no valiente”.

En cuanto a los 200 trabajadores de la antigua Alcoa, se concentraron directamente frente a la Delegación. Allí, los empleados de Alu Ibérica A Coruña voceaban “¡Ministra Maroto no nos vendas la moto!” en alusión a que el borrador de estatuto electrointensivo elaborado por el Ejecutivo central no garantiza un precio competitivo para la industria altamente dependiente de la electricidad. Sin una energía barata, ven peligrar su futuro, por eso entonaban: “¡Queremos trabajar y no emigrar!”.

Cuando apareció la manifestación feminista, los empleados de Alu Ibérica comenzaron a corear “¡Obreras y estudiantes, unidos adelante!”, siendo imitados al punto por las feministas.. 

Precios competitivos 
Entre otras peticiones, los de Alu Ibérica reclaman al Gobierno que atienda su demanda de “precios de electricidad competitivos” y sus alegaciones al borrador del Estatuto electrointensivo porque, según denuncian, “estamos agonizando”. “El Gobierno tiene que ponernos al mismo nivel de competitividad que nuestros compañeros de Alemania, Francia o Suecia, no pedimos nada a mayores, sino los mismos mecanismos”, exigía el presidente del comité de empresa, Juan Carlos Corbacho.

Después, el grupo estudiantil se hizo a un lado para leer un manifiesto que se centró en su rechazo al pin parental, instaurado en Murcia, y con el que han denunciado el “ataque” de la “extrema derecha en España”. 

“Nos quieren quitar nuestra libertad para poder dar charlas de libertad sexual porque dicen que es un adoctrinamiento”, aseguraba Claudia Conde, portavoz del Sindicato de Estudiantes, que recalcó que “los únicos que adoctrinan en nuestras aulas son la Iglesia católica”.

Manifestaciones imprevistas crean el caos al cortar el tráfico del centro