Lleno total en los templos coruñeses del roscón

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Dos confiterías se convierten en el centro de atención de los coruñeses el 5 de enero. Glaccé, en Menéndez y Pelayo, y Flory, en Francisco Añón, están considerados los templos del roscón en la ciudad, y sus dulces son los más demandados en los desayunos de la mañana de Reyes. Ayer, como todos los años, cientos de personas hicieron cola durante todo el día para hacerse con este manjar, que, para muchos, supone el broche final de las fiestas navideñas.

Las dos pastelerías llevan más de 40 años elaborando los dulces de pascuaaseguran que los clientes se mantienen fieles a las recetas tradicionales

En Glaccé llevan 49 años haciendo roscones. “Tenemos hasta bisnietos de clientes que siguen viniendo aquí a buscar un roscón la víspera de Reyes”, cuenta Mari Martín, la dueña de esta conocida confitería de la plaza de Vigo. Su secreto: respetar la receta tradicional. “Lo que quiere la gente es lo clásico, lo artesano”, cuenta rodeada de decenas de roscones.
Tanto la víspera de Reyes como el día grande no hacen encargados: “Son de venta libre, la gente hace cola y se los lleva”. Sus roscas no solo se comen en A Coruña, también los compra gente para llevárselo después a Madrid, Barcelona, Toledo... Ofrecen seis tamaños y su responsable asegura que el día de Reyes no se nota la crisis. Tras despachar ayer dulces durante todo el día, hoy volverán a abrir a las ocho de la mañana hasta acabar existencias. Alguno de los afortunados que pruebe sus roscones podrá hacerse con la sorpresa que guardan en su interior. En Glaccé siguen escondiendo entre la masa figuras de Reyes.  
En la esquina de Francisco Añón con la Villa de Negreira, Chelo, la responsable de Flory, recuerda como su padre ideó la receta de su famoso roscón hace 47 años, el tiempo que lleva abierta esta confitería en el Agra do Orzán. Siguiendo los principios del fundador, los roscones de Flory no llevan ningún producto artificial. “Todos los ingredientes son frescos y siempre los elaboramos respetando al cliente; no se puede engañar a la gente, era el lema de mi padre”, relata Chelo. Lo único que varían son las sorpresas. Este año aquí tocan Piolines, animales disfrazados de Batman...
Como en Glaccé, los clientes de Flory son fieles a sus dulce de Reyes. “Llevo 20 años viniendo”, comenta una de las habituales de esta confitería mientras espera para poder comprar uno de los cuatro tamaños de roscones que ofrecen en este establecimiento (mini, pequeño, mediano y grande). Después de toda una noche despachando dulces de Pascua, hoy volverán a abrir. Pero la pasión por Flory no termina aquí. Chelo cuenta que muchos clientes seguirán comprando roscones mañana.
Hoy se esperan nuevas colas, tanto en estas confiterías como en otras pastelerías de la ciudad. Los precios de los roscones van desde los 7 euros hasta los 40, en función del tamaño.

Lleno total en los templos coruñeses del roscón

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