El CGAI cocina con 25 años nuevos ciclos sobre el cine esperpéntico y el Cela actor

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En cifras redondas, 25 años del CGAI (Centro Galego de Artes da Imaxe) en Durán Loriga son más de 7.500 títulos en cartelera y 300.000 espectadores, pero más allá de los números, que el espacio siga en pie supone un puente con el cine no comercial, la cara b de una forma de hacer que apenas tiene cobijo en la ciudad. Es por eso que su trabajo es fundamental, por la naturaleza de las películas que oferta, y por la labor de recuperación, que permite sacar a la superficie rollos olvidados en filmotecas y que son historia viva del país. 
El CGAI soplaba ayer las velas de la tarta con tres piezas inéditas que presentó el fotógrafo Alberto Martí, representando a una estirpe, la de Foto Blanco, que guardó un patrimonio en movimiento que le pertenece a la ciudad. De ahí que la ciudad se trasladara desde la butaca a los años 20 para disfrutar de estampas en biquini en el Riazor de la Belle Epoque, del aterrizaje de un hidroavión en plena Dársena y de un grupo de niños vestidos de blanco comiendo en el sanatorio de Oza. Las tres proyecciones datan de 1929, 1930 y 1931. El director Guillermo Escrigas señala que pocas veces se puede ver material didáctico de la época. 
Y es que los pequeños protagonistas de “Sanatorio de Oza y Playa de Lazareto” forman parte de un campamento de verano. Tampoco es habitual que un aeroplano serpentee por la costa coruñesa: “El propio fabricante, Dornier, vino a inaugurarlo y se ve cómo los tripulantes partieron después en botes hacia la orilla”. El fondo de la firma instalada en la calle Real incluye más reportajes de índole social, por lo que tras el verano, el responsable anuncia que habrá una nueva entrega. Coincidirá en el tiempo con otros apartados que los restauradores cocinan desde hace semanas. 
Se trata de un ciclo sobre el esperpento, con motivo del 150 aniversario del nacimiento de Valle-Inclán, y un recorrido por la obra fílmica de Camilo José Cela, también por los 100 años que se cumplen desde que el premio Nobel se asomó al mundo. En esta última iniciativa, Escrigas explica que no solo se proyectarán las cintas inspiradas en sus novelas, sino también las que contaron con la pluma como intérprete haciendo de “Cela”, señala el experto, “un papel de transgresor que nada tenía que ver con cómo era en realidad”. Con mucho material por revisar ya que el escritor no tiraba nada, el CGAI hará una selección de los documentos, de entrevistas, anuncios, cameos y programas que presentó para alternarlos en cartelera con un recorrido esperpéntico que servirá para conocer la historia del cine español desde los años 20 hasta los 70 porque “no incluimos cine actual”. 
Con los trabajos de un tal Barreiro de los años 40 descubiertos, la propuesta se presenta interesante al tratarse de piezas que burlaron a la censura con una forma de hacer que parece que no tiene pies ni cabeza, “pero que sí los tiene si lo piensas”. Pertenecen a distintas décadas con la característica común de sacarle punta a un género propio.

El CGAI cocina con 25 años nuevos ciclos sobre el cine esperpéntico y el Cela actor