El tiempo se detuvo hace seis meses para los vecinos de Angrois

los vecinos de angrois alzan los cirios, mientras el conductor los saluda. efe/archivo

El tiempo pasa, como no puede ser de otra manera, también en el barrio de Angrois, donde hace hoy medio año se produjo una terrible tragedia que llegó en forma de tren, pero para sus vecinos el reloj se detuvo ese día.
La resignación es la sensación que se respira cuando seis meses después de la fatídica fecha se visita este apacible enclave, a escasos kilómetros del centro de Santiago de Compostela.
Nada puede tranquilizar la memoria de los vecinos y mucho menos de los familiares de las víctimas.
20:40 horas del miércoles 24 de julio de 2013. Los vecinos no olvidan, pero tampoco quieren hablar de esa fecha. Es el momento en el que la fuerza centrífuga debido a la alta velocidad echó al Alvia de la curva de A Grandeira.
Resultado: el accidente ferroviario más trágico acontecido en Galicia con un saldo de 79 muertos y decenas de heridos, y para más inri, en vísperas de la festividad de esta Comunidad.
El día, este 24 de enero, es desapacible. Una tenue neblina y la ligera llovizna envuelven a Angrois.
Hoy el bar Teré, el epicentro de la 'zona cero' en la jornada del accidente, se encuentra a media mañana vacío.
"Es normal, vienen periodistas y qué vas a comentar, las cosas hay que aceptarlas como vienen. Nunca se olvidará pero hay que pasar página", dice a Efe Pilar, la propietaria del bar y esposa de El Teré, el apodo de su marido que pone nombre al establecimiento.
"Lo peor son los que van allá (los muertos) y los heridos, hay muchos mutilados", afirma al recordar que los vio con sus propios ojos.
Al igual que Pilar, todos los vecinos coinciden en que la tragedia fue "enorme" pero también en que pudo ser mucho peor si el siniestro se produjese el día 7 de julio a la misma hora, cuando el barrio celebra su fiesta.
El campo de la feria donde cayó el vagón que salió despedido está esa noche repleto de gente.
"Cuando yo era niña ya jugábamos ahí", recuerda.
"No podemos olvidar, porque en cuanto sales de casa lo primero que te encuentras es la vía. ¿Cómo te vas a quitar algo así de la cabeza?", afirma.
Los vecinos cuentan que es un milagro que el vagón no se haya llevado por delante a ninguno de ellos. En verano y a la hora en la que cayó en la explanada el convoy siempre hay niños jugando o gente mayor que deja pasar el tiempo.
Una pareja de jóvenes agentes de la Policía Nacional irrumpe en el bar Teré. Su presencia es circunstancial. Hoy no tienen asignada esa zona en su ruta pero uno de ellos cuenta que aprovecharon para hacer un alto en su rutina.
Ninguno de los dos eran conscientes de que hoy se cumplen seis meses de la catástrofe que segó 79 vidas y dejó truncadas para siempre varias decenas de ellas más.
Vicente, un vecino que vive pegado a la vía, admite que si el tren descarrila 50 metros antes se hubiese llevado su casa por delante. En el portón metálico que da acceso a la finca aún son visibles las huellas que dejaron las piedras de la vía que el Alvia lanzó como si fuesen proyectiles.
Evaristo es otro vecino de Angrois y posiblemente uno de los que más popular se hizo a raíz del accidente, no sólo por su carácter afable y dicharachero sino porque aún se le recuerda ataviado con su gorra de tela de una firma de productos químicos en todos los canales de televisión.
"Esto no se olvida nunca, pero entre los vecinos no hablamos del accidente", reconoce en declaraciones a Efe.
La popularidad a Evaristo le llegó no sólo porque fue una de las primeras personas en saltar a la vía para auxiliar a las víctimas del Alvia, sino porque sus fotos al lado del maquinista, Francisco José Garzón Amo, dieron la vuelta al mundo.
Él fue quien ayudó al conductor a salir de la máquina. Evaristo dice ahora no recordar las palabras que pudo haber intercambiado con el maquinista en medio del desastre, pero recuerda con humor su declaración ante el juez.
"Me preguntaron más los periodistas que el propio juez cuando fui a declarar", recuerda con cierta sorna mientras señala la huerta situada detrás de su casa y a pie de vía donde su mujer se encontraba cuando el tren descarriló.
Un puente sobre la vía cruza el punto exacto donde el Alvia descarriló. Es un paso elevado de la Ruta de la Plata del Camino de Santiago y paso obligado para cientos de peregrinos que eligen este itinerario.
"Peregrino, cuando pases por este lugar, detente un momento, en homenaje y recuerdo a las víctimas", dice la página en Internet del Xacobeo.
Peluches, pulseras, ramos de flores, pañuelos con alguna leyenda... todo vale para recordar a las víctimas. En uno de ellos la leyenda escrita hace referencia a la vida que perdieron muchas personas por la irresponsabilidad de otros.
Pero las víctimas tampoco olvidan. A diario muchas personas, familiares de los fallecidos y de los heridos, vuelven a Angrois para preguntar por los vecinos que les ayudaron en la tragedia.
"Todos los días hay gente y no olvidan los nombres de los que los ayudaron", afirma Pilar, quien pide justamente que no se deje en el olvido a las víctimas y critica el cruce de acusaciones entre políticos.
"Nada de nada, los poderosos quieren lavarse las manos y los otros...", admite con la misma resignación que asume la tragedia, al igual que tantas otras personas, a la espera de que se depuren responsabilidades.

 

El tiempo se detuvo hace seis meses para los vecinos de Angrois

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