Vicente Riveiros | “Me gusta la lupa con la que miramos las huellas porque es un sistema eficaz”

El inspector jefe Vicente Riveiros | javier alborés
|

Vicente Ángel Riveiros Otero (Vilarmaior, 1958) es inspector jefe de la brigada provincial de la Policía Científica. Tomó posesión de su primer destino en el año 82. En aquel momento, la Policía Científica era denominada como Brigada de Identificación En aquella época, todo funcionaba con fotografías en blanco y negro. No existía la informática forense y el análisis de sangre permitía descubrir solo el grupo sanguíneo. Desde 2009 se encuentra en la Policía Científica. Estos días participó en unas jornadas en la Fundación Barrié, donde se exhibe una muestra sobre los 25 años de vida de la Policía Científica.

¿Qué opinión le merece la exposición?
Es muy pequeñita, pero no deja de ser la historia de nuestra Policía Científica desde sus inicios, cuando era el Gabinete de Identificación, hasta ahora. Se ve el avance de cuando era todo manual y en blanco y negro a la informática.

¿La tecnología resuelve todo?
La tecnología ayuda pero al final, en la Científica, es el perito el que certifica y da la conformidad. Por ejemplo, en el Servicio Automático de Identificación nos da candidatos, pero son dos peritos los que tienen que dar su visto bueno. Y yo siempre digo: si no es, no es, y en caso de duda, no es.

¿Dudan mucho a la hora de determinar quién es el autor?
Vamos, hacemos un reportaje fotográfico, levantamos un acta, recogemos las evidencias, las trasladamos a las dependencias y, desde allí, lo enviamos a los distintos laboratorios. Pero nosotros nunca decimos. “Este es el autor”.

¿No?
Nosotros damos la información. La huella que hemos recogido aquí es una persona. Pero si el sitio es un bar, puede que esa persona sea simplemente un cliente. Es la Policía Judicial es la que tiene que confirmar si estuvo allí como cliente o no. Y con el ADN pasa igual.

El peso de la ciencia es cada vez mayor ¿Es siempre definitivo?
A veces las evidencias no son concluyentes, rotundas, los elementos de prueba que puedan decidir, por eso tenemos investigaciones sin concluir.

¿Cómo se sabe qué es una pista y qué hay que descartar?
La Policía no descarta nada, y cuando decimos que no se descarta ninguna vía de investigación es porque es verdad.

¿No es una excusa para no dar información a la prensa?
Lo hacemos mucho. Pero pasa muchísimas veces que una investigación, con una línea determinada, se desvía. Y las investigaciones largas, aún más. A veces tenemos que parar hasta que ocurre un nuevo hecho.

¿Trabajan en muchos casos al mismo tiempo?
Inspecciones oculares al mes hacemos ciento y pico. Abarcan desde el homicidio a la agresión sexual pasando por daños y cosas parecidas. En el día a día, en los casos de robo en vehículos, por ejemplo, es donde menos esclarecidos tenemos.

¿Y siempre encuentran el rastro?
Recientemente, unos compañeros de otra plantilla hicieron un examen muy minucioso. Había una mota de sangre en un coche, en una luneta, y eso permitió vincular al sospechoso.

¿Por qué resulta más difícil inspeccionar el robo en vehículos?
Es un hecho que lleva segundos, así que queden huellas es difícil, y ADN también. En los casos más graves hay dónde trabajar, más recursos. Lo que deja más huellas son los homicidios y demás, porque hay más contacto.

¿Tiene usted una técnica favorita de investigación?
Yo coordino a los peritos, pero a mí siempre me ha gustado la huella dactilar, la lupa con la que miramos las huellas, porque es un sistema eficaz.

¿La lupa?
La lupa, aunque aquí lo que usamos es el SAID. El de las huellas es un sistema infalible y económico. Y rápido, que es también importante.

Vicente Riveiros | “Me gusta la lupa con la que miramos las huellas porque es un sistema eficaz”