Los Países Bajos amarran en A Coruña

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A Coruña es un filón para los turistas que llegan por vía marítima. Aunque los visitantes que se acercan a la ciudad en sus coches particulares o en avión siguen siendo mayoría, cada vez se recibe a más personas que viajan en barcos.
Las escalas de cruceros son casi una tradición en el muelle de transatlánticos pero, lejos de conformarse con eso, el municipio capta año a año a más particulares que deciden conocer su oferta paisajística y gastronómica haciendo una parada con sus embarcaciones privadas. Las principales instalaciones que atienden a este tipo de barcos en tránsito son las de Marina Coruña, junto a la torre de control, pues el Real Club Náutico y el Club Náutico de Oza tienen una mayor ocupación de lanchas y yates de clientes habituales.
“Aquí no se ha notado que haya bajado la ocupación sino al contrario”, explican fuentes de la gestora de una de las tres dársenas.
Si bien es cierto que no detectan una mejoría en los amarres reservados para estancias de todo el año, la rotación de los alquileres puntuales es muy buena. “Los barcos locales se mantienen, no han bajado como ocurría hace unos años pero tenemos plazas libres”, reconocen desde Marina Coruña.
Esto se debe a la paralización en el mercado de las matriculaciones por la recesión y la pérdida de poder adquisitivo de mucha gente, que hace que el público local no se incremente.
Todo lo contrario ocurre con los patrones foráneos, pues el coruñés es un “puerto al que llegan muchos barcos extranjeros”.
Aunque a estas alturas todavía no se han dejado ver demasiados yates y veleros de turistas, el buen tiempo animará pronto a los amantes de la navegación.
“La ocupación aumenta muchísimo desde mediados de mayo”, afirma la gestora de algunos de los pantalanes ubicados junto a la torre de control. “Esta zona está más orientada a la parada de las embarcaciones en tránsito, que en junio, julio y agosto son muchísimas”.
No hablan solo de millonarios que visiten A Coruña, sino de tripulantes de todos los niveles que traen su medio de transporte marítimo “por unos días o todo el invierno, si tienen que ir a dique seco”. Las estadísticas de los últimos años aseguran que estos parámetros “han ido aumentando”.

más holandeses
Unos de esos turistas que se deciden a dejar las embarcaciones  para realizar todo el mantenimiento cuando la climatología no permite navegar son los holandeses, un público en expansión en A Coruña.
“La mayor afluencia de transeúntes se detecta desde Inglaterra y Francia pero también hay un ligero aumento de gente procedente de los países nórdicos”, comentan. Sin embargo, son precisamente los viajeros de nacionalidad holandesa los que más están creciendo.

Los Países Bajos amarran en A Coruña