Un campamento de refugiados en un parque de Atenas revela un mundo paralelo

Un grupo de mujeres afganas en el campamento para refugiados improvisado en el Campo de Marte. EFE
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Un afgano hurga entre prendas de vestir que reposan en el suelo de un céntrico parque ateniense como si fuera un mercadillo, pero aquí no hay nada en venta, sino donaciones voluntarias para los refugiados que viven desde hace más de dos semanas en un campamento improvisado.

Se trata del Pedion Tou Areos (Campo de Marte), un parque del centro de Atenas situado solo a unos metros de una importante parada de autobuses, que tanto lleva a nacionales y turistas a las paradisíacas playas del Cabo Súnion, como a montones de refugiados hacia al norte del país.

Pedion Tou Areos podría haber sido un Hyde Park londinense o un madrileño Parque del Retiro, pero solo en la entrada principal, a los pies de una grandilocuente estatua ecuestre, se percibe la existencia de un mundo paralelo: personas sin techo y drogadictos conviven en un mismo espacio al que ahora se suman unos 260 refugiados en 80 tiendas de campaña.

Muchos de ellos quieren llegar al norte de Europa, y algunos ni siquiera se han planteado exactamente cómo lo harán a partir de ahora.

El viaje va paso a paso y haber llegado hasta Grecia es solo un primer logro de un trayecto que empezó en un país en guerra, continuó arriesgando la vida al coger un bote en Turquía, y debería terminar en algún lugar europeo con la promesa de un futuro mejor.

Konstantinos Trupakis, de Praxis, una de las muchas ONG que operan en el lugar, dice a Efe que un 98 % de los refugiados que habitan en el parque son de origen afgano y están a la espera de recibir dinero de sus familiares para seguir su camino.

Tras el estallido del conflicto en Siria, en marzo de 2011, cerca de 4 millones de personas se han convertido en refugiados en los países vecinos, pero Trupakis detalla que, en muchas ocasiones, los sirios que escapan de su país lo hacen con dinero suficiente para no tener que pasar por esta "etapa intermedia".

En cualquier caso, las llegadas masivas que recibe Grecia (unos 100.000 extranjeros en el primer semestre del año) hacen que la población del campamento se mantenga estable a pesar de que cada dos días haya familias enteras que lo abandonen para probar suerte.

Un chico de unos 25 años relata a Efe que ha dejado toda su familia en Afganistán y sueña con llegar a Alemania para poder ayudarlos económicamente, aunque subraya que él ha huido de la guerra.

Los vecinos del barrio, conmovidos por la situación, se han movilizado en bloque y no es solo ropa lo que facilitan a los refugiados, sino también comida y medicamentos.

A ratos, cualquiera diría que se trata de un cámping, pero alimentarse depende de la buena voluntad de los vecinos, el calor es insoportable, los mosquitos no dejan de revolotear y las condiciones de higiene son pésimas.

Para casi 300 personas hay ocho sanitarios portátiles y solo dos duchas auto fabricadas que separan su uso por hombres y mujeres.

Cuando la temperatura llega a los cuarenta grados, la sombra se convierte en uno de los bienes más preciados, y se vuelve un lugar de encuentro.

Pero los riesgos siempre están al acecho y, según los medios locales, ya hay una decena de niños que han tenido que ser trasladados al hospital con enfermedades de la piel y deshidratación.

La asistencia sanitaria es una de las principales preocupaciones para las organizaciones no gubernamentales que trabajan en el lugar, y aprovechan sus propias instalaciones para hacer revisiones médicas y proveer a los refugiados de la medicación necesaria.

Entre los voluntarios se encuentran también muchos extranjeros, personas que vivieron en sus carnes la experiencia del exilio y que sienten como una responsabilidad dar una respuesta a la llamada de esta emergencia social.

Es el caso de un albanés que no quiere dar su nombre ni ser fotografiado, pero que admite a Efe que se pasa el día en el campamento.

"Yo he pasado por esto. Sé lo que es y por eso vengo a ayudar", concluye.

El ministro de Estado Alekos Flaburaris informó este fin de semana de que el Gobierno tiene previsto trasladar en los próximos días el campamento de Pedion Tou Areos a Eleonas, en el oeste de la ciudad, donde previsiblemente habrá estructuras de acogida.

El alcalde de Atenas, Yorgos Kaminis, manifestó a Flaburaris que la ciudad está dispuesta a dar apoyo a los refugiados como ya ha hecho en otras ocasiones y a ayudar a cambiar las "condiciones inhumanas" en las que están viviendo.

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