Crece la tensión en Palavea ante las amenazas de okupas a vecinos

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La convivencia en el barrio obrero de Palavea se ha visto afectada por la existencia de una comunidad okupa en su seno. Se trata de un problema que llevan arrastrando desde hace años, pero que ahora parece haber estallado ante el hartazgo de los vecinos, que exigen a las autoridades que asuman responsabilidades. “Lo que queremos –señala el presidente de la asociación de vecinos, Manuel Gómez– es que se eche a la gente y se tapien las entradas”. Los residentes aseguran que tienen que soportar amenazas continuas de los okupas, instalados en el 56 de la calle de Padre Busto, en una promoción malograda.

Esta misma semana, operarios de Emalcsa acudieron para cortar el agua a los okupas, que habían manipulado una traída de agua dejando sin suministro a una vecina. Ese mismo día (el martes), agentes de la Policía Nacional de la Unidad de Prevención y Reacción acudieron al número 13 de Palavea para un lanzamiento, sin que se encontrara a nadie en su interior. Después de que por la tarde unos patrulleros acompañaran al abogado del propietario y nuevamente se encontrara vacía, se procedió a cambiar la cerradura y dar por finalizada la ocupación. Pero solo de ese piso.

Agresión sexual

Los vecinos aseguran estar hartos. Han contactado con todos los grupos políticos con representación municipal para entregarles un informe en el que han resumido los incidentes que han tenido como escenario ese edificio a lo largo de casi dos décadas. Desde juergas de madrugada y saqueo del metal y vandalismo (como pintadas y en tres ocasiones, incendios provocados por hogueras), robo de electricidad y crímenes graves, como la agresión sexual a una de las okupas, dicen. A día de hoy, se contabilizan tres familias okupas en uno de esos portales, todos ellos con menores. “O número é sempre variable, de persoas. O xerarca do grupo cóbralles aos restantes okupas 50 euros polo prestamento de tal “servizo” (engancharse a la red eléctrica) ao igual que percibe centos de euros polo subarrendamento das vivendas okupadas”, denuncian los vecinos en su informe.

Los vecinos temen que la situación empeore y que nuevos okupas se sumen a los ya existentes. Es más, como la mayor parte de las viviendas de la promoción abandonada de Epamar se encuentran en un estado inhabitable, empiezan a temer que entren en viviendas particulares. Aseguran que ya se ha frustrado un intento. “Estamos vigilando por turnos. Cuando no está uno, está otro”, asegura una vecina, que añade que los okupas le amenazaron con quemar su casa por habérseles enfrentado.

Crece la tensión en Palavea ante las amenazas de okupas a vecinos