Aferrados a la esperanza

GRA601. BILBAO, 09/05/2015.- El defensa del Deportivo de La Coruña Alberto Lopo (c) celebra tras marcar el gol del empate ante el Athletic de Bilbao, durante el partido de Liga en Primera División disputado esta noche en el estadio de San Ma
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El Depor sacó un punto en San Mamés que puede valer la permanencia si logra ganar al Levante y los equipos que vienen por detrás, Eibar y Granada, fallan con estrépito en la próxima jornada y pierden sus partidos en Getafe y Anoeta respectivamente. Lo que puede significar el empate de ayer es mucho, aunque también queda muchísimo por delante para conseguir el objetivo si es que finalmente se logra.
El encuentro comenzó con el Athletic de Bilbao decidido a poner cerco a la meta de Fabricio. A los cuatro minutos llegó el primer zarpazo del león rojiblanco en forma de un disparo de Williams que paró el meta blanquiazul. Era el primer chut tras los minutos de tanteo.
En el 7 era Rico quien cabeceaba solo, en el corazón del área, encontrando respuesta, de nuevo, en el arquero deportivista. El cuadro local presionaba y se acercaba con peligro. Era la antesala del gol.
En el fatídico minuto 13, a balón parado, Aduriz conseguía conectar un testarazo que batía a Fabri sin remisión. El golpe fue directo a la mandíbula del Deportivo. Lo dejó completamente noqueado, a merced del rival.
En ese momento los mil y pico deportivistas comenzaron a gritar y a animar a los blanquiazules para que despertaran. Poco a poco fueron reactivándose y entrando de nuevo en el partido. A los 29 minutos llegaba el primer disparo a puerta de los de Víctor Sánchez del Amo y casi rozaba el tanto. Luisinho driblaba en el vértice izquierdo del área, se ponía la pelota en la pierna derecha y chutaba con efecto. El balón se marchaba a menos de un metro de la cepa de poste. El equipo coruñés se hacía dominador del encuentro en el tramo final y comenzaba a merecer el gol.
En el 41 era anulado un tanto legal. Gil Manzano, como se esperaba, la pifiaba en contra del Deportivo. Un gol de Bergantiños de cabeza en el segundo palo, no subía al marcador por una supuesta falta sobre Mikel Rico que solo vio el árbitro. Con la victoria por la mínima del Athletic se llegó al descanso en San Mamés.
Ambos conjunto resgresaron al terreno de juego decididos a buscarse y encontrarse en un choque de ida y vuelta. El Depor dispuso de la primera aproximación al área vasca pero contestó Balenciaga con una ocasión para marcar ante Fabricio.
Víctor dio entrada a Salomao y comenzó a modificar las bandas para buscar profundidad. El equipo lo notó, aunque la mejoría no se evidenció con el ansiado empate. Manuel Pablo se retiró dejando entrada al luso y recibiendo la ovación sentida de San Mamés. Un grande pisaba el terreno de juego rojiblanco y en la ‘nueva catedral’ se aplaude siempre a los más grandes.
El equipo quiso llegar por las bandas, hacer daño con centros al área, pero la defensa local estaba atenta y, cuando no lo estaba, el Depor no tenía puntería, como en el minuto 66 cuando Riera conectó un testarazo que se fue por encima del marco.
En el 69, Fabricio realizaba una parada clave porque Aduriz aparecía franco para anotar el 2-0 de disparo cruzado. El Depor tenía la suya en el 80, cuando Hélder Postiga no llegaba a un balón solitario que se paseaba sobre la línea de gol. El equipo coruñés quería, pero no era capaz. Luisinho lo intentaba de nuevo con un chut lejano en el 82. La jugada acababa en córner y en un nuevo balón que volaba por delante de la meta bilbaína sin que apareciese un rematador.
El partido entraba en los minutos finales con nervios y tensión, con un mar de tarjetas y el juego frenado a base de faltas. El pésimo Gil Manzano debería haber descontado al menos cuatro o cinco minutos, pero no. Solo tres. Y bastaron.
En el 93, casi con el tiempo cumplido, Lopo remató un centro de Cavaleiro que supuso el empate a uno y el que el Deportivo siga conectado a la vida y a la Primerda División. Hay esperanza auque es sabido que será complicadísimo, pero hay opciones. Riazor tiene la palabra en el desenlace final.

Aferrados a la esperanza