Detenido por intentar raptar a una niña ante sus padres en el Orzán

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Un hombre fuera de sí protagonizó un grave incidente en la calle del Orzán, donde se enfrentó a varios transeúntes sin motivo aparente antes de tratar de arrebatar a una niña de corta edad de brazos de sus padres, que en esos momentos pasaban por allí. El comportamiento agresivo del hombre solo cesó cuando intervino la Policía Local, que le redujo por la fuerza ante la mirada de docenas de testigos. Fue necesario que un médico acudiera desde la Casa del Mar para suministrarle un sedante antes de que una ambulancia le trasladara a la sección de Psiquiatría del Complejo Hospitalario Universitario.

Varios testigos presenciales aseguran que los hechos tuvieron lugar poco después de las siete de la tarde. El sujeto, descrito como “bastante canoso” y “alto, de entre un metro ochenta y noventa”, caminó por la calle del Orzán dirigiéndose hacia la plaza de Pontevedra. Su primera parada fue el café Asucre, en la esquina con la calle del Sol. “No hizo nada, solo entró, nos miró y se fue”, explicó el camarero.

Trató de meterse por la ventanilla de un coche en marcha, que lo arrastró durante quince metros

En cambio, su entrada en el supermercado Gadis, en la misma manzana a la altura de la calle de Pórtico de San Andrés, fue mucho más espectacular. Una cajera lo recordaba todo sin dejar de atender a la cola. “Se tumbó aquí –dijo señalando el mostrador– y pidió que le diéramos un céntimo”. Le dieron una moneda de diez, pero la generosidad de los dependientes no le calmó: “Lo tiró y empezó a armar jaleo –explicó el cajero de al lado– entonces vinieron varios de aquí y lo echaron”.

Según explican los testigos, el hombre, de 29 años de edad y que reside en esa misma calle, en el número 51, transpiraba de forma anormal: “Yo creo que estaba colocado, porque sudaba un montón, se le caía el sudor por toda la cara y no decía nada que tuviera sentido”. El hecho de que estuviera intoxicado explicaría por qué nada más ser expulsado a la calle la emprendió con el mendigo rumano que pedía limosna a la puerta, al que agarró por el cuello, y que soltó solo cuando pasaron caminando unos motoristas y se enzarzó con uno de ellos. “Tuvo que darle con el casco para que le soltara”, recuerdan.

 Un médico tuvo que inyectarle un sedante para lograr que dejara de forcejear y gritar

En bicicleta > Los siguientes a los que abordó fueron una pareja, un matrimonio que caminaba por la acera en compañía de su hija menor. En este punto difieren los testimonios: al parecer, la niña (de poco más de diez años de edad) iba montada en bicicleta y unos opinan que trató de llevarse a la pequeña y otros, que era la bicicleta lo que quería, y que trató de deshacerse de la niña solo porque le estorbaba.

En todo caso, su asalto desembocó en una pelea entre él y el padre, que salió en defensa de su hija. Al ver lo que estaba ocurriendo, el resto del público se unió a la trifulca, que solo terminó cuando pasó un vehículo, un turismo que giró hacia San Andrés. “El chico se metió dentro de la ventanilla del conductor, que estaba abierta, y el coche lo arrastró quince o veinte metros”, señaló un empresario, que lo había visto desde su negocio. El agresor acabó en el asfalto frente a la iglesia y se incorporó ileso para volver ante el Gadis, donde inició una nueva pelea hasta que le detuvieron los agentes de la Policía Local.

Detenido por intentar raptar a una niña ante sus padres en el Orzán