Tensión entre las familias de los arcones de Orillamar por la reyerta

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La reyerta que se vivió en la noche del lunes en las viviendas sociales de Orillamar, donde un hombre resultó herido de bala, ha generado un clima de gran tensión en la comunidad gitana que habita los antiguos arcones. La víctima, de unos 20 años de edad, resultó herido de carácter leve en una mano, pero eso no ha impedido que se produjeran amenazas de muerte en presencia de los agentes de la Policía Nacional. De hecho, cuando arrestaron al sospechoso de la agresión, una muchedumbre de varias docenas de personas, tanto en la plaza de Luis Rodríguez Lago como desde las ventanas, profirieron amenazas. “Lleváoslo, si no os lo lleváis, lo vamos a matar”.

De hecho, la Policía Nacional tuvo que abandonar el lugar precipitadamente junto con el detenido para prevenir el posible linchamiento de E.J.J., un toxicómano de 45 años con varios antecedentes en su haber. Al parecer, la trifulca habría tenido lugar en la misma plaza de Luis Rodríguez. La víctima habría visto desde la ventana cómo varias personas forcejaban con un familiar suyo y al tratar de sacarle de allí fue cuando habría recibido un disparo en la mano derecha, que lo llevó a pedir asistencia médica a la Casa del Mar

Pero las autoridades están encontrando muchas dificultades para aclarar en qué circunstancias se produjo el disparo. Ni siquiera la víctima quiso colaborar en un primer momento. De hecho, cuando le curaron en la Casa del Mar, alegó que la herida había sido debida a un corte con un cuchillo, y no por un arma de fuego.

La pistola

Solo cuando varios residentes de las viviendas le animaron a denunciar al sospechoso, la víctima reconoció lo ocurrido y explicó que temía sufrir una venganza si revelaba la verdad, y que por ese motivo había mentido.

Muchos de los presentes se negaron incluso a identificarse, aunque uno de ellos entregó a las autoridades la pistola que habían conseguido arrebatarle al sospechoso.

Los residentes también colaboraron para facilitar la detención del agresor, que se había atrincherado en su domicilio, temeroso de las represalias. Le animaron para que se entregara y cuando esto no funcionó, consiguieron una copia de las llaves del domicilio, de manera que los policías pudieron encontrarle allí, armado con un cuchillo, presuntamente, según explicó, para defenderse de los familiares y amigos de la víctima.

Él también presentaba señales de golpes, que habría recibido durante la reyerta, y fue trasladado a la Casa del Mar para su examen antes de acabar en las dependencias policiales.

Tensión entre las familias de los arcones de Orillamar por la reyerta